Nota del Editor: Bueno ya leyeron el título. Sí. El final. No hay otra manera de decirlo. EME se nos marcha. Como decía el anuncio, que sonido tan triste cuando se acaba, pero ustedes no están leyendo esta entrada por lo que yo pueda decir al respecto. Los voy a dejar con la última gozaíta titulada....
El Entierro de Eme
1.
Se suponía que esto terminara antes. Lo decidí después de un craneo a fuego que vino tras una nota más a fuego todavía. No pasó como esperaba porque pasó lo más inesperado de todo. Terminé la noche de San Valentín quitándome mis calzoncillos rojos.
El martes por la noche llegó Chuka a la comuna como a las 8:30. Gritó y El Pillo me miró extrañado porque la Chuka suele llegar después de las 11:30. Cuando ví el carro me percaté que no la veía hacía más de una semana cuando abandonó su refugio en el futón de la sala comunal para irse a un chalet detrás del Church’s de Río Piedras. Cuando se bajó del carro tenía una bendición...
Me explico. Una bendición es uno de esos trajecitos hipitones que usan las nenas cuando llegan a la IUPI y se convierten en humanistas consumadas. Ahora están como de moda y las tiendillas esas de Hecho a Mano los han popularizado junto a las camisas tipo batola de señora Danny Rivera. Pues hace como siete años cuando era prepa en la IUPI bautizamos esos trajecitos como las bendiciones: un pedazo de tela suavecita, colgando sobre un cuerpo femenino, permitiendo que el viento le marque hasta el alma –entiéndase la chanforneta- y dejando que tipos como yo reafirmen que su única religión es el cuerpo de mujer. Recuerdo el día del bautizo. Salía yo de una clase en Generales y eran como las dos de la tarde. A esa hora el sol es bellaco. Bajando por la rampa ví venir a esta jeva con un trajecito blanco. Venía por el centro, pero la identifiqué de inmediato. Ajoré el paso hasta ubicarme en un lugar estratégico y cuando llegó el momento preciso me viré... ¡qué bendición! Eso pensé y miré al lado para darme cuenta de que tres bancos más allá estaba sentado El Pillo. Nunca le pregunté por qué carajos estaba allí y no en Sagrado porque de inmediato le comuniqué mi pensar y así bautizamos los trajecitos como bendiciones...
La cosa es que Chuka llegó con una bendición y riéndose. Chuka no usa bendiciones. Ella siempre lleva converse. La he visto un par de veces bien arreglaíta bien chévere, pero con una bendición... La cabrona sabía lo que venía pues El Pillo y yo estábamos fumando en el balcón sin pensarlo. Le pasamos el pincho y se dió un par de cachás antes de confesar que dejó al Sólido porque un cliente en el trabajo la tenía loca. Que el Sólido la tenía jarta con las changuerías, que a llorar pa’ maternidad, que estaba bueno ya de chupar pelos coloraos y besarle la calva pa’ que pudiera venirse porque si no era con un chupón en la calva no le salía ni extracto de lactosa al cabrón ese... El Pillo y yo nos cagamos de risa. Ese hijo de puta no se reía tanto desde la escena del gordo en Borat. Pues la Chuka aceptó la invitación de un cliente pa janguear después del trabajo y en una semana habían jangueao cuatro veces. Estaba adicta el kalembo del tipo que pa’ completar la trata bien y la está enseñando a bailar bachata... hasta aquí aguantamos El Pillo y yo. ¡Chuka bailando bachata!
Pasamos fumando la noche entera. Entre cosa y cosa El Pillo siguió recogiendo su cuarto preparándose pa’ irse a Mepmphis. Chuka fue al balcón dos veces a hablar con el jevo y El Bueno subió las escaleras con la vecina haciéndole el pasito de El Rey... ¡ese cabrón! A mí me dieron ganas de ver Closer, pero desistí ante la insitencia de El Pillo. En una me escapé al cuarto y leí el final del capítulo 8 de Fear and Loathing in Las Vegas.
A las 11:00 llegó el jevo de Chuka a buscarla. Pensé por un momento que lo iba a meter a la comuna, esperar que nos durmiéramos y se lo tiraría en el futón pa’ limpiarlo de los pelos del Sólido, pero no. El tipo se bajó y el buche de risa por poco se me sale por los ojos. Era un negro de más de seis pies. Llevaba un mahón bien apretao, una camisa turtle neck y una cadena de oro blanco –le pregunté si era plata- y de la cadena colgaba un pequeño güicharo merenguero... Chuka lo abrazó y le espetó un grajeo. Hablamos basura como diez minutos y se fueron. El Hombre como que la celaba de nosotros, pero debería estar tranquilo con sus seis pies de negrura...
El Pillo se acostó a escuchar OK Computer. Estaba un poco melancólico por su inminente mudanza a Memphis... yo estaba más triste que el carajo por eso, pero no le decía na’...
Como a las 11:30 me llamó Atabey. No habló mucho. Temí que me fuera a cancelar la cita. Me ví pasando otro San Valentín soleao y encojonao, me temblaó el estómago y las piernas me sudaron... pero sólo quería decirme que se moría de ganas de verme, que si fuera por ella se tiraba pa’ casa ahora mismo porque estaba mala, que tenía ganas de perrear como la primera vez y ver Átame juntos como el día en que nos conocimos, que nunca pensó sentirse así por estar con un hombre el día de San Valentín... Yo, otra vez con el pecho estrujao. Hubiese arrancado a correr tan rápido como el papá de Billy Elliot hasta la casa de Atabey, pero insitió en esperar. Te veo mañana negrito... eso dijo y enganchó.
2.
El miércoles en la mañana fue un martirio. De tanto nerviosismo no fui ni a trabajar para tener tiempo de preparar el regalito de Atabey, esta sería la noche. Estoy medio pelao así que no podía comprarle algo muy caro. Así que como al medio día me fui al Paseo de Diego y compré una carterita rosita de lo más mona, después fui a la plaza del mercado de Río Piedras y compré unas flores violeta. Después arranqué la comuna con una sudá encojoná, suerte que ahora el tren urbano me brega cheverón hasta Hato Rey.
La tarde corrió melancólica. Entre los nervios y una sensación. Me puse a escuchar música en mi computadora en el cuarto y de repente ví a El Pillo salir de su cuarto en calzoncillos... esas son las cositas que extrañaré de ese cabrón aunque me den asco... lo mismo con El Bueno, que despierta a uno con lo ronquidos el hijo de puta, pero lo echaré de menos. Todavía no se van de la casa y ya los echo de meno coño que cosa triste.
Después de una criolla de por lo menos media hora El Pillo se metió a mi cuarto con su guitarra eléctrica y yo agarré mi conguita boricua. Tocamos un rato de jameo incorregible, alborotoso y fraterno. Prendimos un gallo y seguimos tocando. De repente de la casa del lado se escuchó un saxo y una batería, los vecinos se unían a nuestra rumbita. En esas estuvimos como hasta las cuatro de la tarde cuando El Pillo me dijo que dbeía terminar de recoger... que jodío baja nota el cabrón.
A las seis empecé a vestirme para la cita con Atabey, que era a las ocho. Planché el mahón, la camisa verde y mis calzoncillos rojos. Me bañé y me jalé una pajita pa’ prevenir el queso precoz. No me afeité, a ella le gusta así. Al salir del baño puse a El Gran Combo, nada como Los Mulatos para pompearme un poco y nada mejor para eso como Brujería. A las 7:30 salí y de momento escuché un grito de El Pillo que salió corriendo del cuarto...
-Cabrón te ibas sin despedirte mano... mira que me voy pa’ casa desde ahora a pasar estos últimos días con los viejos.
-Pero cómo mano, por qué si te vas el sábado, mano pero ya te vas y yo... diablo cabrón...
Nos abrazamos un rato largo bien cabrón. Nunca abracé a un hombre por tanto rato, salvo a mi viejo. Me sorprendí llorando a fuego y El Pillo empezó a reírse el cabrón, me dijo que tranki, que ya mismo nos veríamos, que sin darme cuenta estaría visitándolo en Memphis... quedé destrozao, El Pillo lo notó y me dijo mano, y además ya yo tenía a Atabey al lao de acá, que deje de estar comiendo mierda que lo que a mí me hace falta es una mujer... que lo mire a él que hasta se pa’ Memphis detrás de un chochito...¡mira qué cabrón! Así como si na’ me escupió el detalle, me confirmó mis sospechas de su novia cibernética y me dió dos palmadas amistosas y se metió a la comuna.
A las ocho en punto llegué donde Atabey que estaba esperando en el balconcito de su apartemento en Santa Rita con una bendición blanca, la luz del foco del patio dejaba ver que no tenía brasiere. Me dió un abrazo. Estar de vuelta en Río Piedras es delicioso, aquí ni siquiera me acuerdo de la partida de El Pillo ni de la mudanza de El Bueno... sólo pienso en encontrar un apartamentito en Río Piedras pa’ mudarme sólo... en los brazos de esta mujer sólo puedo querer estar con ella. Le dí su regalo.
Entramos y noté que se había tomado una copa de vino porque estaba escuchando a Héctor Lavoe. Siempre pone a Héctor cuando está entonaíta. Llevó su regalo al cuarto. Me senté en el sofá y ella se puso a bailar frente a mí mientras tarareaba Déjala que siga andando, déjala que siga... Me levantó de un tirón y me pegó a ella, sentí el cuerpo temblar, el bicho pararse y el corazón agrandarse. Ella sintió mi camping y me apretó contra sus nalgas mientras me miró por encima del hombro... que bueno que me la jalé –pensé- porque si no capaz que me vengo ahora mismo... nos tiramos en el sofá y ella agarró de la mesa una pipita de colores, la cargó sonriendo y me la pasó. Fue a buscar más vino y desde la cocina me dijo que tenía ganas de bailar toda la noche, le contesté que tenía parejo pa’ eso y más. Rió como una loca y siguió bailando frente a mí. Yo fumé un par de cachás. Ella se sentó y me miró a los ojos, me lo agarró sabiendo que estaba a cien millas por hora y se mordió los labios. ¿Qué te parece? ¿Qué tú crees negrito? Quise sacármelo, pero no me dejó. Me miró a los ojos y me espetó que ella sin mí era como una bailaora de flamenco son falda de bolitas, que desde la noche en que me ordenó que le comiera la chocha supo que eso pasaría hasta cuando su ferpa fuera canosa, que corrió y se hizo la loca porque tenía miedo de que yo con mis loqueras no quisiera estar con ella, que todos los días pensaba en mi chistesito del español bailando con la taína mientras un negro los miraba seguro de que ella prefería su gandinga sobre la bayoneta gallega, que hasta se había soñado con mi bayoneta en su boca...y por ahí siguió. La interrumpí y la besé, le agarré una teta y le dije que agarrársela era como alcanzar una estrella, que besarla me sabía como la primera pera maraya -pomarrosa -que probé en mi vida, que el silencio en su respirar era más rítmico que el silencio de un soneo de Celia Cruz, que con ella estoy dispuesto a regar un campo de fresas en medio del punto de Monte Hatillo...
De repente empezamos a estrujarnos bien algarete, con fuerza y sin miedo... se levantó y me bailó en ropa interior... se veía tan puta que si hubiese tenido una sortija le proponía matrimonio en ese momento. En tetas me levantó y me pegó a ella, y ahí fue que pasó lo inesperado. Se sentó y me ordenó: ¡baila! Eso hice. Comencé a quitarme la ropa con una destreza que desconocía hasta que quedé de pie frente a ella con el calzoncillo rojo mojao de la bellaquera... me lo quité. Caímos al piso, dimos vueltas y acostado sobre las locetas porosas de apartemento de Santa Rita, sudando como demente, mirándola moverse como una culebra rabiosa, escuchándola gritar como la vez que la ví desde la ventana con la mente en hongos, sintiendo cosquillas en el pie izquierdo... entraba por aquel roto como si siempre hubiese estado ahí, la penetraba como enterrador que mete su muerto en una tumba resbalosa, como guineo en boca de vieja, el piso era un charco de sudor, resbalamos, ella arriba y yo abajo, yo arriba y ella abajo... cuando me vine supe que nunca antes había chichao de verdad. Supe que no había arrebato como aquel. Que aquella nota era la que era... ella se me tiró encima después de estar como tres mintos estirando el cuello pa’ atrás, trincando los ojos, apretandome los brazos y aguantando la respiración... me dijo: TE AMO. Le contesté: Y YO TE AMO A TI... ATABEY...
Por la mañana nos hicimos desayuno esnús. Sus roomates no estaban, de hecho una de ellas se muda en estos días. Hablamos toda la mañana sobre cualquier cosa. Le hice los cuentos de los muchachos, el fin de la comuna, por ahora, la bendición de Chuka, la desgracia del sólido, el enjevamiento bailador de El Bueno, el amor cibernético de El Pillo con la hija de uno de los líderes del Ku Klux Klan en Memphis y su inminente partida... Al mediodía ella se fue al trabajo. Me dejó sus llaves, me dijo que así se aseguraba de que no me perdiera y yo bien charro le dije que ya ella tenía las llaves de mi corazón. Ella me miró extraña y me dijo, será de tu caseta de camping cabrón. Me besó y se fue. Yo me quedé tranquilo, sin miedo y riéndome en Río Piedras de nuevo.
FIN
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Risa y Ridículo en Río Piedras - El Final
the gospel according to
Anónimo
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2/18/2007 10:30:00 p. m.
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6
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Undécimo fragmento de Risa y Ridículo en Río Piedras, una novela en progreso
the gospel according to
Anónimo
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2/13/2007 04:27:00 p. m.
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Risa y Ridiculo en Río Piedras,
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3
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1. Pillaje
A El Pillo lo conozco de atrás. Desde que estábamos en la escuela intermedia. Compartimos la comuna desde hace par de años cuando emigramos a la universidad. Ese mamao siempre pensó que la gente de la IUPI no vale ná y se fue al Sagrado... allí pasó cuatro años de éxitos, uno tras otro... y es que siempre fue un tipo smooth, tranki.
Cuando nos conocimos, siendo dos adolescentes barrosos y enfermizos, lo admiré por sus movimientos ágiles como centro de un equipo de baloncesto del pueblo. Era como el refuerzo del team porque venía de tan lejos que para nosotros en el barrio era un extranjero. Y es que ese cabrón se crió en el medio de la nada, en un paraíso llamado Limón entre Utuado, Ciales y Florida... su piscina era el lago Dos Bocas y su vida una antena de satélite donde descubrió a Nirvana y gracias a que el tipo ese se pegó un tiro.. o que la mujercita se lo mandó a dar, pues decubrió otro montón de música buena... y descubrió a Nick Nolte.
El Pillo siente un respeto despampanante ante los talentos del Nick... no hay peli de Nick que se pierda y sus identidades se confunden en el ciberespacio... Aquí también logró su fantasía de parecerse a su majestad Roco Sifredi. El cabrón es famoso en un site porno de fanáticos de Nick Nolte por su frase: Nasty, Nasty Nasty!! Hizo suya esa expresión la noche en que descubrió al Roco con el aclamado filme In Cula Praga... Pero cuenta una leyenda escolar, que el tamaño del kalembo de El Pillo es un misterio. Dicen que en su barrio Limón le sacaba pepitas a los limones de sus compañeritas de escuela intermedia... el tipo nunca habla del asunto... y yo no pregunto para evitarme náuseas innecesarias...
La cosa es que El Pillo se va. Decidió irse con su música a Memphis. No sé de dónde carajo sacó la idea, creo que es su Master Plan inspirado en My Morning Jacket... pero entonces debió irse a Nashville, que es de donde creo que son esos tipillos. Pero me ha dejado patidifuso. De una pieza como diría El Bueno con su filosofía de esquina, pero de él hablo luego. Se va el fin de semana porque le surgió un guiso nos dijo. ¿De cuándo acá tú tienes guisos? Así le dije y se rió... Yo creo que ese hijo de puta se va pa allá a casarse con una jeva cibernética que se consiguió hace dos semanas y que lo tiene loco... lo enchuló con musiquita de My Morning Jacket, ja!! estaba antier que se meaba, pero mano se va.
No puedo aguantar esa sensación. Se va y yo aquí estancao. Estoy feliz por él, pero me siento bien perdido. Lo único que me tranquiliza es que sé que en un tiempito me voy a fumar un gallo con El Pillo en alguna barrita de Memphis rodeado de Negros. Dos puertorros y un corillo de Negrolos. Será como un campo de concentración de los que soñaría tener el Ku kux Klan, pero no igual porque será lo mejor, la libertad más cabrona... será el Pillaje con El Pillo en Memphis.
2. Llamamé
Llamamé. Eso decía el mensaje de voz que me dejó Atabey el sábado. Con esa entonación y to’. Me desconcertó porque sonaba extraña. Lo vine a escuchar esta mañana y la llamé. Contestó para y hablamos un rato enorme. Como dos semanas esperando por su llamada y ella como si na’. Mi corazón volvió a ser una pelotita de papel de aluminio... me dijo que tenía muchas ganas de bailar conmigo y cuando notó que me reía me la montó diciendo que conociéndome estaba segura que lo tenía parao... así mismo era. Estaba con el camping prendío y deseando verla de inmediato.
Pero ella me dijo que no. Que esperaramos hasta el miércoles que es San Valentín. Me quedé extrañado. Primero la partida de El Pillo y ahora esto... Le dije que estaba bien, que no pasaba nada, que si había esperado tanto por volver a verla pues qué mas dá un par días más de crerebrito... se despidió diciendo que se iba a poner bien guapa y que me iba a volar la cabeza... le dije que me voló la cabeza el día en que la conocí y que por poco me parte la otra cabeza la primera vez que bailamos... pero había enganchaho el teléfono y no me escuchó.
3. Está Buenísimo, buenísimo, buenísimo...
El Bueno está bueno. Ese cabrón se roba el show en cualquier escenario que pisa. Y también engatusa a las gatas con sus bailes. Su cintura es una gavela. La mueve como si quisera arrancársela de cuajo y dejar volar su sabor al mundo, por eso cada vez que baila siento miedo, pero no puedo parar de reír.
Pero las cosas no están bien. Parece que el cabrón se contagió con la mierda de El Pillo y ahora le ha dado con que quiere dizque mudarse. Estamos buscando alguien pa’ llenar el cuarto de El Pillo y de repente el Bueno viene con esto. Mano y yo con la cita de Atabey pendiente... eso me tiene en un patín porque no acaba de llegar el día y estoy desesperao...
El domingo estábamos en la comuna fumando un poco de yerba cuando El Bueno llegó con esas. Entró haciendo la batidora sonriente y sudaíto. ¡Venía de correr! Andaba con unos shorts anaranjados y una camisa de rayitas verdes y una bandita sudadera en la cabeza de las que usaba Dr. J. Se sentó al lado mío como si no pasara nada. ¿Y de dónde caarjos tu vienes? Pues venía de correr con la vecina. Sí la misma que se embelesó cuando lo vió hacer la batidora hace unas semanas.
¡Que hijo de puta¡ Ahí mismo me tiró la de mudarse y me bajó la nota al momento. El Pillo ya no escucha casi a Tom Waits, ahora sólo oye a My Morning Jacket... está loco por irse también... pero ahora que lo pienso mejor este cabrón de El Bueno lo que quiere es mudarse pa’ arriba con la vecina. ¡Está enamorao el cabrón! Con razón la urgencia, ven acá pero y estos cabrones con jevas. Lo que falta es que la Chuka venga con que se va a mudar con el Sólido, pobre de ella si da esa metía de pata. No sé como carajos ella no se dá cuenta que ese tipo es un llorón...
Pero bueno, la cosa es que después ayer me encontré a la vecina bajando la escalera y me dijo cuñao y qué? La miré, me reí y me puse a hablar con ella. A los par de minutos no aguanté y le pregunté si ella pensaba llevarse a El Bueno. Se rió con cojones y me dijo que sí. Que nunca había conocido un hombre como él, con una cintura tan brava, tan suelta... le dí una palmadita en el brazo y le dije, no muchacha me imagino que si se mueve así bailando pues echando un polvito debe ser una jodienda... ella se pasmó, pero se rió como pensando y dijo –acho sí, está buenísimo, buenísimo, buenísimo...
EME
Eme utiliza un sombrero de Panamá en honor a Andrés Jiménez, el Jíbaro y planea reemplazar a Eva Green en la próxima película de James Bond
A El Pillo lo conozco de atrás. Desde que estábamos en la escuela intermedia. Compartimos la comuna desde hace par de años cuando emigramos a la universidad. Ese mamao siempre pensó que la gente de la IUPI no vale ná y se fue al Sagrado... allí pasó cuatro años de éxitos, uno tras otro... y es que siempre fue un tipo smooth, tranki.
Cuando nos conocimos, siendo dos adolescentes barrosos y enfermizos, lo admiré por sus movimientos ágiles como centro de un equipo de baloncesto del pueblo. Era como el refuerzo del team porque venía de tan lejos que para nosotros en el barrio era un extranjero. Y es que ese cabrón se crió en el medio de la nada, en un paraíso llamado Limón entre Utuado, Ciales y Florida... su piscina era el lago Dos Bocas y su vida una antena de satélite donde descubrió a Nirvana y gracias a que el tipo ese se pegó un tiro.. o que la mujercita se lo mandó a dar, pues decubrió otro montón de música buena... y descubrió a Nick Nolte.
El Pillo siente un respeto despampanante ante los talentos del Nick... no hay peli de Nick que se pierda y sus identidades se confunden en el ciberespacio... Aquí también logró su fantasía de parecerse a su majestad Roco Sifredi. El cabrón es famoso en un site porno de fanáticos de Nick Nolte por su frase: Nasty, Nasty Nasty!! Hizo suya esa expresión la noche en que descubrió al Roco con el aclamado filme In Cula Praga... Pero cuenta una leyenda escolar, que el tamaño del kalembo de El Pillo es un misterio. Dicen que en su barrio Limón le sacaba pepitas a los limones de sus compañeritas de escuela intermedia... el tipo nunca habla del asunto... y yo no pregunto para evitarme náuseas innecesarias...
La cosa es que El Pillo se va. Decidió irse con su música a Memphis. No sé de dónde carajo sacó la idea, creo que es su Master Plan inspirado en My Morning Jacket... pero entonces debió irse a Nashville, que es de donde creo que son esos tipillos. Pero me ha dejado patidifuso. De una pieza como diría El Bueno con su filosofía de esquina, pero de él hablo luego. Se va el fin de semana porque le surgió un guiso nos dijo. ¿De cuándo acá tú tienes guisos? Así le dije y se rió... Yo creo que ese hijo de puta se va pa allá a casarse con una jeva cibernética que se consiguió hace dos semanas y que lo tiene loco... lo enchuló con musiquita de My Morning Jacket, ja!! estaba antier que se meaba, pero mano se va.
No puedo aguantar esa sensación. Se va y yo aquí estancao. Estoy feliz por él, pero me siento bien perdido. Lo único que me tranquiliza es que sé que en un tiempito me voy a fumar un gallo con El Pillo en alguna barrita de Memphis rodeado de Negros. Dos puertorros y un corillo de Negrolos. Será como un campo de concentración de los que soñaría tener el Ku kux Klan, pero no igual porque será lo mejor, la libertad más cabrona... será el Pillaje con El Pillo en Memphis.
2. Llamamé
Llamamé. Eso decía el mensaje de voz que me dejó Atabey el sábado. Con esa entonación y to’. Me desconcertó porque sonaba extraña. Lo vine a escuchar esta mañana y la llamé. Contestó para y hablamos un rato enorme. Como dos semanas esperando por su llamada y ella como si na’. Mi corazón volvió a ser una pelotita de papel de aluminio... me dijo que tenía muchas ganas de bailar conmigo y cuando notó que me reía me la montó diciendo que conociéndome estaba segura que lo tenía parao... así mismo era. Estaba con el camping prendío y deseando verla de inmediato.
Pero ella me dijo que no. Que esperaramos hasta el miércoles que es San Valentín. Me quedé extrañado. Primero la partida de El Pillo y ahora esto... Le dije que estaba bien, que no pasaba nada, que si había esperado tanto por volver a verla pues qué mas dá un par días más de crerebrito... se despidió diciendo que se iba a poner bien guapa y que me iba a volar la cabeza... le dije que me voló la cabeza el día en que la conocí y que por poco me parte la otra cabeza la primera vez que bailamos... pero había enganchaho el teléfono y no me escuchó.
3. Está Buenísimo, buenísimo, buenísimo...
El Bueno está bueno. Ese cabrón se roba el show en cualquier escenario que pisa. Y también engatusa a las gatas con sus bailes. Su cintura es una gavela. La mueve como si quisera arrancársela de cuajo y dejar volar su sabor al mundo, por eso cada vez que baila siento miedo, pero no puedo parar de reír.
Pero las cosas no están bien. Parece que el cabrón se contagió con la mierda de El Pillo y ahora le ha dado con que quiere dizque mudarse. Estamos buscando alguien pa’ llenar el cuarto de El Pillo y de repente el Bueno viene con esto. Mano y yo con la cita de Atabey pendiente... eso me tiene en un patín porque no acaba de llegar el día y estoy desesperao...
El domingo estábamos en la comuna fumando un poco de yerba cuando El Bueno llegó con esas. Entró haciendo la batidora sonriente y sudaíto. ¡Venía de correr! Andaba con unos shorts anaranjados y una camisa de rayitas verdes y una bandita sudadera en la cabeza de las que usaba Dr. J. Se sentó al lado mío como si no pasara nada. ¿Y de dónde caarjos tu vienes? Pues venía de correr con la vecina. Sí la misma que se embelesó cuando lo vió hacer la batidora hace unas semanas.
¡Que hijo de puta¡ Ahí mismo me tiró la de mudarse y me bajó la nota al momento. El Pillo ya no escucha casi a Tom Waits, ahora sólo oye a My Morning Jacket... está loco por irse también... pero ahora que lo pienso mejor este cabrón de El Bueno lo que quiere es mudarse pa’ arriba con la vecina. ¡Está enamorao el cabrón! Con razón la urgencia, ven acá pero y estos cabrones con jevas. Lo que falta es que la Chuka venga con que se va a mudar con el Sólido, pobre de ella si da esa metía de pata. No sé como carajos ella no se dá cuenta que ese tipo es un llorón...
Pero bueno, la cosa es que después ayer me encontré a la vecina bajando la escalera y me dijo cuñao y qué? La miré, me reí y me puse a hablar con ella. A los par de minutos no aguanté y le pregunté si ella pensaba llevarse a El Bueno. Se rió con cojones y me dijo que sí. Que nunca había conocido un hombre como él, con una cintura tan brava, tan suelta... le dí una palmadita en el brazo y le dije, no muchacha me imagino que si se mueve así bailando pues echando un polvito debe ser una jodienda... ella se pasmó, pero se rió como pensando y dijo –acho sí, está buenísimo, buenísimo, buenísimo...
EME
Eme utiliza un sombrero de Panamá en honor a Andrés Jiménez, el Jíbaro y planea reemplazar a Eva Green en la próxima película de James Bond
Décimo fragmento de Risa y Ridículo en Río Piedras, una novela en progreso
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Anónimo
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2/05/2007 08:53:00 p. m.
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Ahí viene... Chuka llegó...
Chuka llegó con dos filestes de salmón, tres brownies, dos huevitos de creepy, su almohada, sábanas, jabón, taponcitos pa’ las orejas, una esponjita pa’ bañarse, pijamas y una de esas pendejases que tapan los ojos pa dormir y que no joda la luz. Llegó hace como una semana y la casa está de lujo... y más loca que nunca. Los Cuatro Fantásticos están bajo un mismo techo, y la espalda pelúa del Sólido está a diario en la nueva comuna porque se la pasa clavándose a Chuka en nuestra sala todas las noches. Pocas cosas me habían dado más asco en mi vida que escuchar a ese cabrón resoplar como un caballo mientras Chuka le chupa la espalda... El Pillo y yo llegamos tarde el otro día del cine y los escuchamos. Nos paramos en la ventana a ver y fooo!! Estaba el Sólido en cuatro patas y la Chuka trepándolo le mordía to’ los pelos nasties esos... la jodía cara del cabrón ese me dañó la semana.
Aparte de las visitas peludas, tener a Chuka en la casa es un palo. Me levanto y la veo tirá toa brillosa en el sofá y empiezo el día riéndome. Nos sentamos a conversar y me curo escuchándola a ella y El Pillo. Hasta El Bueno que no le gusta el chachareo la ha pasado bien.
Esta mañana empecé a preguntarme y cómo carajo llegó Chuka a nosotros. Ella y el Pillo se conocieorn en un site porno. Si saben que estoy contando esto me matan, pero que se joda. Se hicieron panas porque a ella le gustaba mostrarse masturbándose con tres zanahorias y él se la jalaba haciéndole un roto a un watermelon. Claro, eso se lo contaron nada más porque ninguno tenía camaritas. Diera la vida por verlos enfrascados en un duelo pajero a ver quién hace el mejor juguito. Pero así empezaron a hablar y descubrieron que podían ser panas... esto me lo contaron una vez arrebatados y muertos de la risa. Nunca consumaron el duelo, que sepa yo.
La cosa es que la Chuka hizo compra el otro día y trajo unas zanahorias y las puso en la nevera. No dije nada para no imprudentiar, pero la condená parece que se le olvidó que me contó su placer y el otro día nos ofreció una ensalada de zanahorias... rápido dije que sí y la probé con toda la maldad de mundo, convencido de que aquello estaba marinado en jugos vaginales... después de eso nos metimos tres blones. Y llegó el Bueno. Entró y en la puerta comenzó a remenearse... ¡¡Oh no!! El cabrón hizo la batidora mientras la vecina se reía en las escaleras. La vecina lo miraba atónita y pensé, este cabrón está demente la va a espantar... pero ella bajó y se pusieron a conversar no sé de qué.
Yo decidí ponerme a ver Adaptation y terminé desgarrado. Una película puede ser la salvación, pero igual es la condena. Pobre tipo que no tenía los cojones pa escribir... acho yo he estado con esa sudaera un montón de veces. Me acordé de la vez que un panita me hizo pasar un pasme en Borders. Le había contado de una jeva que estaba buenísima y trabajaba allí, y de repente un día que estoy en la fila el cabrón le gritó oye este es mi amigo el que te dije que está loquito por tí... ¡¡Que cabrón!! Rompí a sudar, saqué un papel del bolsillo y lo doblé de todas las formas posibles. Ella me cobró mirándome a los ojos y yo le pagué mirando a mis manos sudadas que resbalaban... le dije que un día pasaba por allí pa invitarla un café, y cuando terminé esa palabra se me salió un gallito tan fuerte que el bochorno me dio retorcijones. Tuve que subir por las escaleras casi corriendo y meterme al baño. Cuando salí la jeva estaba bregando en la sección junto al baño... jamás volví a verla, pero Adaptation me hizo pensar en eso. En eso y en lo jodío que es estar perdido, buscando una flor difícil... pensé en Atabey, pero al final quedé pompeao con que el tipo puedo bregarse el caso con toa esa locura...
Salí del cuarto a ver en qué andaban los muchachos. El Bueno dormía, El Pillo estaba encerrao oyendo CAN... y Chuka y el Sólido chichaban en la sala. Me senté en el comedor sin que se dieran cuenta. Por lo menos ahora no estaban como la otra vez... Chuka estaba encima del cabrón ese y se derramaba por encima un pote de jugo V8, de zanahorias y watermelon...
EME
Eme utiliza un sombrero de Panamá en honor a Andrés Jiménez, el Jíbaro y planea reemplazar a Eva Green en la próxima película de James Bond
Chuka llegó con dos filestes de salmón, tres brownies, dos huevitos de creepy, su almohada, sábanas, jabón, taponcitos pa’ las orejas, una esponjita pa’ bañarse, pijamas y una de esas pendejases que tapan los ojos pa dormir y que no joda la luz. Llegó hace como una semana y la casa está de lujo... y más loca que nunca. Los Cuatro Fantásticos están bajo un mismo techo, y la espalda pelúa del Sólido está a diario en la nueva comuna porque se la pasa clavándose a Chuka en nuestra sala todas las noches. Pocas cosas me habían dado más asco en mi vida que escuchar a ese cabrón resoplar como un caballo mientras Chuka le chupa la espalda... El Pillo y yo llegamos tarde el otro día del cine y los escuchamos. Nos paramos en la ventana a ver y fooo!! Estaba el Sólido en cuatro patas y la Chuka trepándolo le mordía to’ los pelos nasties esos... la jodía cara del cabrón ese me dañó la semana.
Aparte de las visitas peludas, tener a Chuka en la casa es un palo. Me levanto y la veo tirá toa brillosa en el sofá y empiezo el día riéndome. Nos sentamos a conversar y me curo escuchándola a ella y El Pillo. Hasta El Bueno que no le gusta el chachareo la ha pasado bien.
Esta mañana empecé a preguntarme y cómo carajo llegó Chuka a nosotros. Ella y el Pillo se conocieorn en un site porno. Si saben que estoy contando esto me matan, pero que se joda. Se hicieron panas porque a ella le gustaba mostrarse masturbándose con tres zanahorias y él se la jalaba haciéndole un roto a un watermelon. Claro, eso se lo contaron nada más porque ninguno tenía camaritas. Diera la vida por verlos enfrascados en un duelo pajero a ver quién hace el mejor juguito. Pero así empezaron a hablar y descubrieron que podían ser panas... esto me lo contaron una vez arrebatados y muertos de la risa. Nunca consumaron el duelo, que sepa yo.
La cosa es que la Chuka hizo compra el otro día y trajo unas zanahorias y las puso en la nevera. No dije nada para no imprudentiar, pero la condená parece que se le olvidó que me contó su placer y el otro día nos ofreció una ensalada de zanahorias... rápido dije que sí y la probé con toda la maldad de mundo, convencido de que aquello estaba marinado en jugos vaginales... después de eso nos metimos tres blones. Y llegó el Bueno. Entró y en la puerta comenzó a remenearse... ¡¡Oh no!! El cabrón hizo la batidora mientras la vecina se reía en las escaleras. La vecina lo miraba atónita y pensé, este cabrón está demente la va a espantar... pero ella bajó y se pusieron a conversar no sé de qué.
Yo decidí ponerme a ver Adaptation y terminé desgarrado. Una película puede ser la salvación, pero igual es la condena. Pobre tipo que no tenía los cojones pa escribir... acho yo he estado con esa sudaera un montón de veces. Me acordé de la vez que un panita me hizo pasar un pasme en Borders. Le había contado de una jeva que estaba buenísima y trabajaba allí, y de repente un día que estoy en la fila el cabrón le gritó oye este es mi amigo el que te dije que está loquito por tí... ¡¡Que cabrón!! Rompí a sudar, saqué un papel del bolsillo y lo doblé de todas las formas posibles. Ella me cobró mirándome a los ojos y yo le pagué mirando a mis manos sudadas que resbalaban... le dije que un día pasaba por allí pa invitarla un café, y cuando terminé esa palabra se me salió un gallito tan fuerte que el bochorno me dio retorcijones. Tuve que subir por las escaleras casi corriendo y meterme al baño. Cuando salí la jeva estaba bregando en la sección junto al baño... jamás volví a verla, pero Adaptation me hizo pensar en eso. En eso y en lo jodío que es estar perdido, buscando una flor difícil... pensé en Atabey, pero al final quedé pompeao con que el tipo puedo bregarse el caso con toa esa locura...
Salí del cuarto a ver en qué andaban los muchachos. El Bueno dormía, El Pillo estaba encerrao oyendo CAN... y Chuka y el Sólido chichaban en la sala. Me senté en el comedor sin que se dieran cuenta. Por lo menos ahora no estaban como la otra vez... Chuka estaba encima del cabrón ese y se derramaba por encima un pote de jugo V8, de zanahorias y watermelon...
EME
Eme utiliza un sombrero de Panamá en honor a Andrés Jiménez, el Jíbaro y planea reemplazar a Eva Green en la próxima película de James Bond
Noveno fragmento de Risa y Ridículo en Río Piedras, una novela en progreso
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Anónimo
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1/29/2007 01:51:00 p. m.
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Risa y Ridiculo en Río Piedras
3
observations
La Fuerza
El cabrón dueño de la comuna nos llamó hace unas semanas porque teníamos que mudarnos, así que empezamos a buscar, pero se nos había olvidao. Desde el principio temí que iba a terminar fuera de Río Piedras. Y así fue. Lo más barato que conseguimos fue en Hato Rey y en dos días nos mudamos. Antes de irme de la comuna me dí el gusto de explotar dos pichones de paloma que habían nacío en un nido detrás de la lavadora... les dí contra el piso como le daría al novio de Atabey si pudiera. Ella no había llamado más. Habían pasao cinco días desde el mensaje y na’...
Hace unos dias fue mi primera noche solo en la nueva casa. El Pillo se fue a su pueblo y El Bueno también... Pensé pasarme la noche leyendo algo del Gonzo y fumando un poco, pero no. Justo cuando iba a empezar el capítulo 8 de Fear and Lothing in Las Vegas, ese en que Gonzo mira al desierto y se da cuenta de cómo todo por lo que se luchó en los sesenta se había ido como una ola... pero de momento escuché un reguetón desde lejos. Se oía clarito el cabrón, era un concierto y de repente no me ubicaba... hasta que oí lo divino... Pal cruce me tiré yo a pié... ¡Diablo! ¡El concierto en La Feria de los reguetoneros viejos! Me lo tiré completito al cuerpo sentaito en casa fumando yerba como en los viejos tiempos. No sé cómo Alexis y Fido se atreven llamarse los reyes del perreo y otros mamos de ahora alardean. Lo que oí fue puro caviar sabrosón. El beat antiguo por ahí pa abajo, los gritos de ah ah eh eh...
Me fuí en un viaje cabrón... de momento me ví bailando en el centro comunal de Cordillera, un barrio de mi pueblo, en algún quinceañero de los que íbamos de cacheteros a perrear y cachetear el jamón con piña... Me acordé del Bambi, uno de mis mejores panitas que el cabrón juraba que era el más que bailaba de to’... de las estrujas que nos dábamos con las nenas de la escuela. Me acuerdo que mis panas se abochornaban si se les paraba el güebo y dejaban de bailar. Pendejos que eran si yo lo tenía parao to’ el tiempo y las nenas de no decán na’. Mira que se los dije, cabrones si una mujer siente que uno lo tiene parao se da cuenta de que es por ella, de que uno está así porque ella tiene a uno así, que a uno le gusta como ella le estruja las nalgas, se sienten alagadas. Siempre se los dije y no me hacían caso y les juraba que no había una que se me despegara, es más me apretaban más las nalgas contra el bicho, y los mamaos me coreaban bellaco alrededor creyendo que me abochornaban. Después ellos se iban con las ganas y yo con una colección de recuerdos pa’ pajearme...
Desde la high pa’ acá no me dí más bailaitas como aquellas, y jamás pensé que podía sentirme más bellaco que entonces, pero cuando perrié por primera vez con Atabey eso estuvo mal, y eso que ya era con el Daddy Yankee pendejito de ahora. No fue ni el tejemeneje del culo hermoso de esa mujer, ni el rozao de frente, ni que me agarrara el cuello. Fue verle la cara de bellaca bailando... me miró por encima del hombro cuando se dio cuenta de que lo tenía tan parao que me dolía. No me despegué y ella apretó... ese fue otro momento detminante. Ahí supe que era de las buenas...
El recuerdo me pompeó, como que me dio esperanzas. Me metí a bañar recordándola y cantando que tengo la fuerza, que tengo la fuerza, que tengo la fuerza, que tengo la fuerza, que tengo la fuerza, que tengo la fuerzaaaa.... mañaaaaaaa...
EME
Eme utiliza un sombrero de Panamá en honor a Andrés Jiménez, el Jíbaro y planea reemplazar a Eva Green en la próxima película de James Bond
El cabrón dueño de la comuna nos llamó hace unas semanas porque teníamos que mudarnos, así que empezamos a buscar, pero se nos había olvidao. Desde el principio temí que iba a terminar fuera de Río Piedras. Y así fue. Lo más barato que conseguimos fue en Hato Rey y en dos días nos mudamos. Antes de irme de la comuna me dí el gusto de explotar dos pichones de paloma que habían nacío en un nido detrás de la lavadora... les dí contra el piso como le daría al novio de Atabey si pudiera. Ella no había llamado más. Habían pasao cinco días desde el mensaje y na’...
Hace unos dias fue mi primera noche solo en la nueva casa. El Pillo se fue a su pueblo y El Bueno también... Pensé pasarme la noche leyendo algo del Gonzo y fumando un poco, pero no. Justo cuando iba a empezar el capítulo 8 de Fear and Lothing in Las Vegas, ese en que Gonzo mira al desierto y se da cuenta de cómo todo por lo que se luchó en los sesenta se había ido como una ola... pero de momento escuché un reguetón desde lejos. Se oía clarito el cabrón, era un concierto y de repente no me ubicaba... hasta que oí lo divino... Pal cruce me tiré yo a pié... ¡Diablo! ¡El concierto en La Feria de los reguetoneros viejos! Me lo tiré completito al cuerpo sentaito en casa fumando yerba como en los viejos tiempos. No sé cómo Alexis y Fido se atreven llamarse los reyes del perreo y otros mamos de ahora alardean. Lo que oí fue puro caviar sabrosón. El beat antiguo por ahí pa abajo, los gritos de ah ah eh eh...
Me fuí en un viaje cabrón... de momento me ví bailando en el centro comunal de Cordillera, un barrio de mi pueblo, en algún quinceañero de los que íbamos de cacheteros a perrear y cachetear el jamón con piña... Me acordé del Bambi, uno de mis mejores panitas que el cabrón juraba que era el más que bailaba de to’... de las estrujas que nos dábamos con las nenas de la escuela. Me acuerdo que mis panas se abochornaban si se les paraba el güebo y dejaban de bailar. Pendejos que eran si yo lo tenía parao to’ el tiempo y las nenas de no decán na’. Mira que se los dije, cabrones si una mujer siente que uno lo tiene parao se da cuenta de que es por ella, de que uno está así porque ella tiene a uno así, que a uno le gusta como ella le estruja las nalgas, se sienten alagadas. Siempre se los dije y no me hacían caso y les juraba que no había una que se me despegara, es más me apretaban más las nalgas contra el bicho, y los mamaos me coreaban bellaco alrededor creyendo que me abochornaban. Después ellos se iban con las ganas y yo con una colección de recuerdos pa’ pajearme...
Desde la high pa’ acá no me dí más bailaitas como aquellas, y jamás pensé que podía sentirme más bellaco que entonces, pero cuando perrié por primera vez con Atabey eso estuvo mal, y eso que ya era con el Daddy Yankee pendejito de ahora. No fue ni el tejemeneje del culo hermoso de esa mujer, ni el rozao de frente, ni que me agarrara el cuello. Fue verle la cara de bellaca bailando... me miró por encima del hombro cuando se dio cuenta de que lo tenía tan parao que me dolía. No me despegué y ella apretó... ese fue otro momento detminante. Ahí supe que era de las buenas...
El recuerdo me pompeó, como que me dio esperanzas. Me metí a bañar recordándola y cantando que tengo la fuerza, que tengo la fuerza, que tengo la fuerza, que tengo la fuerza, que tengo la fuerza, que tengo la fuerzaaaa.... mañaaaaaaa...
EME
Eme utiliza un sombrero de Panamá en honor a Andrés Jiménez, el Jíbaro y planea reemplazar a Eva Green en la próxima película de James Bond
Octavo fragmento de Risa y Ridículo en Río Piedras, una novela en progreso
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Anónimo
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1/22/2007 03:05:00 p. m.
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literatura,
Risa y Ridiculo en Río Piedras
2
observations
Closer
Me gusta pensar que estoy más cerca que nunca de Atabey. Hace tiempo que hago eso, me imagino que la tengo cerquita, tanto así que despierto a veces con la sensación de que la veré meando sentada en el baño con los ojos lagañosos, pero me paro lavarme la boca y no está. Me miro mientras saboreo la pasta con sabor a chicle y siento que estoy en una escena de espejos quitándome el maquillaje cual protagonista de película de Vicente Castro...
El día después de las chapas y la corriente de leche, cuando me miré al espejo pa’ lavarme la boca no vi nada más que bolitas de colores. Bolitas brillantes y molestosas. No las había visto hasta cuando me paré frente al espejo, antes miré el celular a ver si tenía llamadas perdidas o algo y no vi nada. Acto seguido sentí unas nauseas cabronas y un repicar en mi cien izquierda. El buche de vómito me subió y lo tragué. El estómago se encendió. Y de repente ya ni veía los colores. Sólo una nube, como un aura, no había ni cara, ni nada... comencé a vomitar como un demente y la cabeza me retumbó completa. Sentí como cuando el frío de un refresco se le sube a uno a la cabeza, pero más jodío, más fuerte, más envenenao... mi abuelo diría que me estaban naciendo los cuernos finalmente, pero el vómito no paraba... pensé que me había preñao yo mismo de tanta venía la noche anterior... pensé que me iba a caer, pero pude abrir el botiquin y sacar dos fioricets, me las tomé con un buche de agua del lavamano y me tiré al piso. Llegué hasta la cama arrastrándome y me tiré a morir de la jodía migraña...
Siempre pensé que la migraña era el peor dolor, y lo es. Estaba seguro de eso hasta que supe lo que es el dolor de uno extrañar a una mujer... la migraña sigue siendo peor, al menos la sensación que da cuando uno pierde la vista y sólo vé bolitas de colores, pero a largo plazo es peor tener el pecho como una bola de papel de aluminio, lo único que eso no da náuseas... Tres vómitos y seis fioricets después me desperté bastante aliviado. Otra vez ví a Chuka y a El Pillo en la sala fumando. Los ví y sonreí. No hubiese aguantado no verlos. Me metí a bañar y al salir me dijeron que el cleular había sonado... tenía un mensaje de Atabey: quería verme y hablar conmigo, que no era urgente nada malo pasaba, pero quería verme, trabajaría los próximos días, que no la llamara que ella me llamaría tan pronto estuviera libre en unos días, que un beso y que me quería... ¡Qué cojones! Me dejó un mensaje así y ya, sin más, sin explicar, sería pa’ presentarme al cabrón novio... sea la madre, de momento me dio miedo de que volvieran las bolitas.
Pasé una tarde asquerosa y después me fui caminando al video. Que mucho me gusta caminar por Río Piedras. Saqué Closer porque El Pillo y Chuka me dijeron que Natalie Portman se ve increible de stripper... terminé la peli con ganas de llorar. El Pillo y Chuka la vieron otra vez conmigo. La cara de Clive Owen mirando a Natalie Portman bailando debe ser la misma que pongo yo cuando ando con Atabey. Lo comprendí todo con esa escena... de eso se trata la vida. De mirar a la jeva desde abajo mientras ella se sube el panty después de bailarte y tú decirle oliéndola que la amas... si Atabey quisiera bailarme, como baila esa condená no sé si aguante hasta el final de la canción, pero si quisiera le diría que la amo mientras le miro la chocha mojaita con ternura, como un gordito miraría una alcapurria que chorrea manteca... Después le rogaría pa’ que se espatarre y me la enseñe de nuevo, como se espatarró Natalie... La jodía peli me jodió... No pude ni fumarme un gallo después de verla. El Pillo y Chuka no lo podían creer. Me quedé dormido en el sofá con el celular en el pecho por si acaso Atabey llamaba.
Desperté como a las cuatro de la mañana y fui a mear con ganas de verla sentaita en el inodoro aunque fuera echando un criolla descontrolá, pero no estaba. Me tiré en la cama y me dormí encarabinao.
EME
Eme utiliza un sombrero de Panamá en honor a Andrés Jiménez, el Jíbaro y planea reemplazar a Eva Green en la próxima película de James Bond
Me gusta pensar que estoy más cerca que nunca de Atabey. Hace tiempo que hago eso, me imagino que la tengo cerquita, tanto así que despierto a veces con la sensación de que la veré meando sentada en el baño con los ojos lagañosos, pero me paro lavarme la boca y no está. Me miro mientras saboreo la pasta con sabor a chicle y siento que estoy en una escena de espejos quitándome el maquillaje cual protagonista de película de Vicente Castro...
El día después de las chapas y la corriente de leche, cuando me miré al espejo pa’ lavarme la boca no vi nada más que bolitas de colores. Bolitas brillantes y molestosas. No las había visto hasta cuando me paré frente al espejo, antes miré el celular a ver si tenía llamadas perdidas o algo y no vi nada. Acto seguido sentí unas nauseas cabronas y un repicar en mi cien izquierda. El buche de vómito me subió y lo tragué. El estómago se encendió. Y de repente ya ni veía los colores. Sólo una nube, como un aura, no había ni cara, ni nada... comencé a vomitar como un demente y la cabeza me retumbó completa. Sentí como cuando el frío de un refresco se le sube a uno a la cabeza, pero más jodío, más fuerte, más envenenao... mi abuelo diría que me estaban naciendo los cuernos finalmente, pero el vómito no paraba... pensé que me había preñao yo mismo de tanta venía la noche anterior... pensé que me iba a caer, pero pude abrir el botiquin y sacar dos fioricets, me las tomé con un buche de agua del lavamano y me tiré al piso. Llegué hasta la cama arrastrándome y me tiré a morir de la jodía migraña...
Siempre pensé que la migraña era el peor dolor, y lo es. Estaba seguro de eso hasta que supe lo que es el dolor de uno extrañar a una mujer... la migraña sigue siendo peor, al menos la sensación que da cuando uno pierde la vista y sólo vé bolitas de colores, pero a largo plazo es peor tener el pecho como una bola de papel de aluminio, lo único que eso no da náuseas... Tres vómitos y seis fioricets después me desperté bastante aliviado. Otra vez ví a Chuka y a El Pillo en la sala fumando. Los ví y sonreí. No hubiese aguantado no verlos. Me metí a bañar y al salir me dijeron que el cleular había sonado... tenía un mensaje de Atabey: quería verme y hablar conmigo, que no era urgente nada malo pasaba, pero quería verme, trabajaría los próximos días, que no la llamara que ella me llamaría tan pronto estuviera libre en unos días, que un beso y que me quería... ¡Qué cojones! Me dejó un mensaje así y ya, sin más, sin explicar, sería pa’ presentarme al cabrón novio... sea la madre, de momento me dio miedo de que volvieran las bolitas.
Pasé una tarde asquerosa y después me fui caminando al video. Que mucho me gusta caminar por Río Piedras. Saqué Closer porque El Pillo y Chuka me dijeron que Natalie Portman se ve increible de stripper... terminé la peli con ganas de llorar. El Pillo y Chuka la vieron otra vez conmigo. La cara de Clive Owen mirando a Natalie Portman bailando debe ser la misma que pongo yo cuando ando con Atabey. Lo comprendí todo con esa escena... de eso se trata la vida. De mirar a la jeva desde abajo mientras ella se sube el panty después de bailarte y tú decirle oliéndola que la amas... si Atabey quisiera bailarme, como baila esa condená no sé si aguante hasta el final de la canción, pero si quisiera le diría que la amo mientras le miro la chocha mojaita con ternura, como un gordito miraría una alcapurria que chorrea manteca... Después le rogaría pa’ que se espatarre y me la enseñe de nuevo, como se espatarró Natalie... La jodía peli me jodió... No pude ni fumarme un gallo después de verla. El Pillo y Chuka no lo podían creer. Me quedé dormido en el sofá con el celular en el pecho por si acaso Atabey llamaba.
Desperté como a las cuatro de la mañana y fui a mear con ganas de verla sentaita en el inodoro aunque fuera echando un criolla descontrolá, pero no estaba. Me tiré en la cama y me dormí encarabinao.
EME
Eme utiliza un sombrero de Panamá en honor a Andrés Jiménez, el Jíbaro y planea reemplazar a Eva Green en la próxima película de James Bond
Séptimo fragmento de Risa y Ridículo en Río Piedras, una novela en progreso
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1/16/2007 05:28:00 p. m.
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Risa y Ridiculo en Río Piedras
6
observations
Me cayó la macacoa
En la comuna definimos macacoa como un dolor intenso en el bicho que llega después una buena paja y que da la sensación de querer mear sin parar, combinado con un ardor caliente, temblor en las rodillas y la inevitable sentada extendida en el inodoro... sin saber si se va a soltar un criolla o se va a mear el infinito. La única forma de sobrepasar este malestar es quedarse ahí sentado hasta que uno se duerme y de repente se levanta en la cama al otro día. No sé de dónde carajos viene ese dolor, pero desde hace ya un tiempo me ataca cada vez que me pajeo tarde en la noche.
Como el queso me invade la macacoa ha sido cada vez más frecuente en los últimos meses... pero la noche en que Atabey me dejó con la carabina al hombro y corazón partío pensé que se me partía el bicho. Después de una hora en el baño salí y El Pillo estaba allí con Chuka y el Sólido. No los sentí llegar, pero seguro ellos me sintieron llorar. No sé si las lágrimas eran por el dolor de Atabey o el de guevos... pero salí y cogí el pincho, me dí tres cachás y me tiré en el sofá al lado del Sólido. Después que me acosté me acordé de la panza pelúa de ese animal y sentí asco, pero qué carajos... me quedé allí un rato y lo escuché decirle a Chuka que el olor de su pelo lo tenía arrebatao, y que estaba loco por tenerla espatarrá encima de su cara... fue tanta la pavera que se me olvidó un rato la macacoa y me paré a comer un poco cuando El Bueno entró a la sala, se paró e hizo el baile del rey... Elvis daría hasta su guitarra por bailar como ese hijoe puta, acto seguido sacó de su maletín una bolsa de sorpresitas de las que vendían en la tienda del barrio y me la dió. Cuando la toqué sabía lo que era y sentí miedo, pero la abrí. Eran tres chapas. Corrí a la nevera, busque jugo de china y me las comí... Me senté en el piso, escuchábamos Tom Waits. Últimamente sólo escuchamos Tom Waits.
De repente sentí que la armónica me golpeó el oído y El Pillo comenzó a bailar levitando, Chuka y El Sólido se chupaban con las lenguas por fuera, bien largas y colorás... El Bueno empezó a vomitar, y un canto de carne me cayó encima... estaba como acabao de salir del sartén. Me quemó el pecho y empecé a gritar. Todos se me acercaron. El Sólido agarró una bolsa que tenía un disco duro adentro y me tiró un cantazo que me tiró a la cocina... mientras caía ví tres palomas entrar por la ventana y soltar una plasta de mierda que le cayó en la calva al Sólido que se tiró sobre Chuka y a ella le tocó también algo de mierda... le metí un cantazo hijo de puta a la nevera y caí al lado del zafacón... desperté al rato y El Bueno se había acostao... El Pillo estaba en el piso, había comío chapas por primera vez... No ví ni a Chuka ni al Pillo cuando bajé las escaleras. Me fui corriendo por la calle de mi casa hasta el seven. Llegué y allí estaban tres policías. Compré una Pent House y salí... ni cuenta me dí cuando llegué a casa de Atabey, pero conmigo andaba un teco que se pasa en el seven. Recuerdo que el cabrón quería cambiarme un sandwich por la revista, pero ni pa dios me dejé joder... la cosa es que el tipo me ayudó a trepar por la pared del apartamento de Atabey y volví a sentir las jodías chapas... floté hasta la ventana y allí la ví bien grande, más grande que grande, enorme... debía ser el güevote del cabrón que estaba debajo de ella que la tenía cambiándo la bombilla del techo, sube y baja sube y baja... no podía dejar de mirarla, medía como ocho pies, llenaba todo el cuarto subiendo y bajando... y de momento empecé a venirme en cantidades industriales... me salió un chorro que emplastó to el pantalón y le cayó el teco que empezó a gritarme barbaridades y se fue encabronao... me vine sin hacer ruido, sin gritar como es mi costumbre... Ella se vino cuando yo todavía no sentía las rodillas... y cuando la miré, ya pequeñita como siempre, estaba abrazada a un vibrador...
Bajé por la verja y me fui otra vez caminando por Río Piedras, sólo que nunca había caminao con el pentalón pegajoso de leche, al cruzar la Muñoz Rivera me empezó una macacoa tan grande como la venía que me acababa de dar... saqué la revista del bolsillo y la boté.
EME
Eme utiliza un sombrero de Panamá en honor a Andrés Jiménez, el Jíbaro y planea reemplazar a Eva Green en la próxima película de James Bond.
En la comuna definimos macacoa como un dolor intenso en el bicho que llega después una buena paja y que da la sensación de querer mear sin parar, combinado con un ardor caliente, temblor en las rodillas y la inevitable sentada extendida en el inodoro... sin saber si se va a soltar un criolla o se va a mear el infinito. La única forma de sobrepasar este malestar es quedarse ahí sentado hasta que uno se duerme y de repente se levanta en la cama al otro día. No sé de dónde carajos viene ese dolor, pero desde hace ya un tiempo me ataca cada vez que me pajeo tarde en la noche.
Como el queso me invade la macacoa ha sido cada vez más frecuente en los últimos meses... pero la noche en que Atabey me dejó con la carabina al hombro y corazón partío pensé que se me partía el bicho. Después de una hora en el baño salí y El Pillo estaba allí con Chuka y el Sólido. No los sentí llegar, pero seguro ellos me sintieron llorar. No sé si las lágrimas eran por el dolor de Atabey o el de guevos... pero salí y cogí el pincho, me dí tres cachás y me tiré en el sofá al lado del Sólido. Después que me acosté me acordé de la panza pelúa de ese animal y sentí asco, pero qué carajos... me quedé allí un rato y lo escuché decirle a Chuka que el olor de su pelo lo tenía arrebatao, y que estaba loco por tenerla espatarrá encima de su cara... fue tanta la pavera que se me olvidó un rato la macacoa y me paré a comer un poco cuando El Bueno entró a la sala, se paró e hizo el baile del rey... Elvis daría hasta su guitarra por bailar como ese hijoe puta, acto seguido sacó de su maletín una bolsa de sorpresitas de las que vendían en la tienda del barrio y me la dió. Cuando la toqué sabía lo que era y sentí miedo, pero la abrí. Eran tres chapas. Corrí a la nevera, busque jugo de china y me las comí... Me senté en el piso, escuchábamos Tom Waits. Últimamente sólo escuchamos Tom Waits.
De repente sentí que la armónica me golpeó el oído y El Pillo comenzó a bailar levitando, Chuka y El Sólido se chupaban con las lenguas por fuera, bien largas y colorás... El Bueno empezó a vomitar, y un canto de carne me cayó encima... estaba como acabao de salir del sartén. Me quemó el pecho y empecé a gritar. Todos se me acercaron. El Sólido agarró una bolsa que tenía un disco duro adentro y me tiró un cantazo que me tiró a la cocina... mientras caía ví tres palomas entrar por la ventana y soltar una plasta de mierda que le cayó en la calva al Sólido que se tiró sobre Chuka y a ella le tocó también algo de mierda... le metí un cantazo hijo de puta a la nevera y caí al lado del zafacón... desperté al rato y El Bueno se había acostao... El Pillo estaba en el piso, había comío chapas por primera vez... No ví ni a Chuka ni al Pillo cuando bajé las escaleras. Me fui corriendo por la calle de mi casa hasta el seven. Llegué y allí estaban tres policías. Compré una Pent House y salí... ni cuenta me dí cuando llegué a casa de Atabey, pero conmigo andaba un teco que se pasa en el seven. Recuerdo que el cabrón quería cambiarme un sandwich por la revista, pero ni pa dios me dejé joder... la cosa es que el tipo me ayudó a trepar por la pared del apartamento de Atabey y volví a sentir las jodías chapas... floté hasta la ventana y allí la ví bien grande, más grande que grande, enorme... debía ser el güevote del cabrón que estaba debajo de ella que la tenía cambiándo la bombilla del techo, sube y baja sube y baja... no podía dejar de mirarla, medía como ocho pies, llenaba todo el cuarto subiendo y bajando... y de momento empecé a venirme en cantidades industriales... me salió un chorro que emplastó to el pantalón y le cayó el teco que empezó a gritarme barbaridades y se fue encabronao... me vine sin hacer ruido, sin gritar como es mi costumbre... Ella se vino cuando yo todavía no sentía las rodillas... y cuando la miré, ya pequeñita como siempre, estaba abrazada a un vibrador...
Bajé por la verja y me fui otra vez caminando por Río Piedras, sólo que nunca había caminao con el pentalón pegajoso de leche, al cruzar la Muñoz Rivera me empezó una macacoa tan grande como la venía que me acababa de dar... saqué la revista del bolsillo y la boté.
EME
Eme utiliza un sombrero de Panamá en honor a Andrés Jiménez, el Jíbaro y planea reemplazar a Eva Green en la próxima película de James Bond.
Sexto fragmento de "Risa y ridículo en Río Piedras", una novela en progreso
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1/10/2007 06:36:00 p. m.
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Risa y Ridiculo en Río Piedras
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observations
NOTA DEL EDITOR: Bueno, si se creían que EME no venía se han podido dar tremenda jodía. Y esta ocasión hace tres entregas para su entretenimiento y deleite.
¿El que se fue no hace falta?
Despedir el año siempre me ha dado un poquito de coraje. No le veo la jugada a llorar cuando dan las doce y romper a abrazar hipócritamente a la familia mientras se come uno doce uvas con to’ y pepas pa’ complacer a una tía. Pero volver a mi pueblo en esas fechas sí que me tripea, aunque este año no haya sido sino pa’ enterarme de mucha mierda.
Me fui pa’ casa de los viejos el mismo 31 en la tarde. La noche anterior fue muy rara. El sólido nos llamó a mí y a El Pillo como a la medianoche con un cuento extrañísimo de un deambulante que les tiró un truco y los hizo caminar desde la 18 hasta Dumbars... ellos dizque querían ver a Dávila 666 y le preguntaron al tipo dónde era Showtime, el hombre les tiró el pescao y se los llevó hasta Dumbars donde los dejó soleaos y a pié. Todavía no sé qué carajo les pasó, pero El Pillo y yo al otro día nos fumamos un gallo y nos fuimos a Plaza antes de irnos cada cual a su casa...
Despedí el año con mis viejos antes de encontrarme con Noel, un panita de la escuela al que se le murió su papá hace como dos meses. Noel era mi hermano, pero desde que nos graduamos no hemos hablado más de cuatro o cinco veces. No pude ir al entierro de su papá por estar trabajando y todavía cargo ese dolor –tengo dos grande regrets del 2006, ése y no haber ido a la última lucha del Invader- pero la cosa es que nos juntamos como a la una de la mañana en el pueblo y estuvimos hablando y fumando un rato. Ni él sabía que yo fumo ni yo sabía que él fuma. Pero cada cual sacó su pincho y compartimos. Así es con los panas de a verdura. No hay cráneo.
A las tres de la mañana me llamó Atabey. Me dijo que llevaba rato tratando de conseguirme, que me quiere mucho y que la disculpe por no habernos visto... quedamos en vernos el día de reyes por la noche. Dijo tener una sorpresa. Yo me quedé como bruto y Noel me tripeó... nos montamos en mi carro y nos fuimos a dar vueltas por el pueblo.
No había ya ni un alma en la plaza pública y decidimos bajarnos. Nos sentamos callados al lado del nacimiento tamaño real que adornaba el pueblo. Fumábamos allí como si estuviéramos en Amsterdam o algo así, sin ningún miedo. Atabey volvió a llamar, pero no contesté. Dos chamaquitas borrachas se nos juntaron y fumaron con nosotros. Eran de la escuela también, un poco menores que nosotros y aunque no eran amigas sabíamos quiénes eran. Ahí empezamos a reírnos y a vacilar. No me acuerdo cuándo me quedé solo. Desperté y eran las cinco de la mañana. Arranqué pa’ mi casa sin saber dónde estaba Noel ni las jevas. El cabrón se las había llevado a las dos, que hijo de puta.
Lo próximo que recuerdo es a mi viejo parado frente a mi cama con un niño jesús en los brazos. Me dijo que estaba en el asiento de atrás de mi carro. Él no sabía si reirse o qué... yo me dí la vuelta y le dije que no sabía nada. Al rato llegó mi tío diciendo que se habían robado el niño jesús del nacimiento de la plaza pública. Me hice el loco y esperé a que fuera muy tarde. Bajé al pueblo, me metí al nacimiento y lo devolví. Por ahí mismo me fuí pa Río Piedras sin decir nada... sólo podía pensar en ver a Atabey...
Decadencia Real
Hacía tiempo que no esperaba a los Reyes magos con tanto fervor. Luego de haberme robado sin saber cómo el niño Jesús del nacimiento en la plaza pública de mi pueblo en la despedida de año, sentía vergüenza de ir a mi casa así que lo dejé pa’ última hora.
El día cinco lo empecé más o menos igual que el 31. Un viaje a Plaza Las Américas con El Pillo. Debía comprar algo pa’ Atabey a quien se supone viera el día seis por la noche. Ese encuentro me traía con desvelos desde que hablamos la madrugada del día primero. Así que decidí comprarle un detallito.
Con un gallo en la cabeza nos fuimos a Plaza y pasamos una hora mirando carátulas de cds de salsa vieja. Creo que mi favorita está entre la de Bobby Valentín con una mujer simulando su bajo y una de la Típica 71 con una jeva en camisilla blanca haciendo un wet t shirt... después nos fuimos a la comuna y Chuka llamó. Cuando Chuka llama significa que quiere coger un notición con nosotros...
Dieron las siete de la noche y nosotros en el bacanal. El Pillo se regaló a sí mismo el nuevo cd de Tom Waits Orphans y con eso d fondo rompimos a fumar y fumar... y yo a bailar, bailar, bailar... nada como la voz desastroza del maestro Waits para mantener la nota melancólica de una fiesta como los reyes. Dí vueltas en la sala moviendo mis brazos con estilo, El Pillo tocaba su guitarra al aire y Chuka nos miraba y reía. Chuka siempre nos mira y ríe. Saqué una conguita que me regaló Atabey hace un tiempo y comencé a tocar un poco. Con los ojos cerrados y una nota cheverona como aquella uno jura que lo tiene todo... de repente estaba en una barra de mala muerte en Río Piedras, algo así como Los Compadres, con un par de congas sonando y en una esquina con un simiñoco de hombre orquesta Tom Waits cantando lo suyo. Ví al Pillo sonriendo y a Chuka y el Sólido agarrándose los culos al bailar...
Desperté mientras me daba un bañito. Hay pocas cosas que me dan más placer que tirarme un bañito polaco arrebatao... se siente la espumita del jabón rozar todo, la mierda es que casi siempre eso termina por parármelo y me jalo una puñeta. Eso hice justo antes de irme a casa de mis viejos escuchando OK Computer y pensando en mi regalo de reyes: vería a Atabey la noche siguiente.
Átame Atabey
A Atabey la concí una tarde en el tren urbano. Tan pronto la ví se me paró. Siempre he tenido ese problema, –o bendición todo depende a quién se le pregunte- cuando una mujer me gusta lo tengo parado cada segundo que estoy con ella. Era la primera vez que la veía subir a ese tren, el de las dos de la tarde, estoy seguro porque dos veces por semana lo cojo para venir de Santurce a Río Piedras. Es lo peor porque a esa hora en la estación Piñero suben un montón de policías a cambiar de turno. No bajan de cinco y todos tienen un guille cabrón. Musculositos, con las cejas afeitás y las mangas de la camisa apretás.
Cargan loncheritas con la comidita que de seguro le prepararon sus respectivas mujeres. Y entran como dueños del mundo. Rodean a la primera jeva que encuentran y con su fronte las hostigan. Toas las tarde me dan una ganas de pararme y meterle un puño al más pequeño, pero después me acuerdo de los palos que esos cabrones reparten a infelices como yo y me aguanto.
La cosa es que al ver a Atabey subir en la estación Hato Rey de inmediato pensé en eso y decidí sentarme a su lado. Eso sería muy sicópata. Un caco se me adelantó y lo odié, pero ella no le hizo caso. Él sa bajó en la misma estación en que suben los guardias y yo me moví más cerca de ella. Los polizones se le acercaron y se pararon tres frente a su cara, con los bichos apuntando a sus ojos. Sentí asco y desespero. No le veía la cara a la pobre mujer porque el culo de uno de ellos me la tapaba. Nunca fue tan largo el trayecto entre Piñero y Universidad.
Cuando se acercaba la parada me levanté y traté de mirarla. Me ubiqué al lado de un guardia que medía como seis pies y el tipo se movió detrás de mí. Casi me da un chino en la nuca mano... logré verla y ella estaba embelesá mirando directamente a los kalembos policiacos. Cambiaba el foco entre uno y otro como un abanico tirteao y se lamía los labios... No supe qué hacer cuando se abrió la puerta. Quise correr como quinceañera desesperada, pero la ví levantarse y mantuve la compostura. Ella salió y miró hacia atrás sonriendo los guardias se quedaron guillaos y yo le hablé mientras subíamos las escaleras eléctricas...
Le tiré un comentario burlándome de los guardias y ella se rió. Caminamos juntos hablando zanganerías hasta el merendero de Sociales. La invité a tomarse un refresquito y ella prefirió un jugo de frutas.
Pasamos toda la tarde hablando. Ella cortó sus clases y yo como no estudio pues hablé y hablé. Jamás me sentí mejor en mi vida. Verla sonreir me estrujaba el pecho como un papel de aluminio. Me invitó a su apartamento a ver una película de Almodóvar que aseguró me encantaría: Átame...
Estaba pensando en todo eso mientras caminaba a su casa. La cita era para escuchar música, fumar y decirme su gran sorpresa. No la veía desde la parranda esotérica, desde que me mandó al carajo. Me abrazó con ganas y me dió dos besos en el cachete izquierdo, yo moví un poco la cara a ver si cachaba un pedacito de boca, pero no.
Después de hablar mierda como si nada hubiera pasado, fumar bastante y escuchar un par de cd’s –desde Héctor Lavoe hasta Riky Martin- Atabey apagó el radio y me dijo que desde que la hipnotizaron en la parranda había descubierto el amor libre. Que el viejo cabrón aquel se la había llevado a su casa –que ella fue pa’ no perder su trabajo- y le había prestado unos libros. Yo temí lo peor. La imaginé mamándoselo al viejo y to’, pero ella me dijo que no había pasado nada de eso... y que nada de lo que me había contado era la gran sorpresa.
Acto seguido se quitó su falda y no tenía pantys. Se quitó también la camisa, se acostó en el sofá espatarrá y me dijo cómemela cabrón. Yo no pude más que llorar. De inmediato me tiré sobre ella y comencé a mamar... Después de venirse se tomó un vaso de agua, me besó y me dijo que tiene novio, que aún no ha chichao con él y que tenía que ponerme a mamar antes de tirárselo. Dijo que soy su mejor amigo y que debía ser el primero en hacerlo, que me fuera, que ella me llamaría, que nunca olvidaría cómo se sienten mis labios en su chocha... y que está loca porque yo conozca a su novio.
Sin darme tiempo a contestar me acompañó a la puerta. Me fuí, con dolor de bolas y el corazón estrujao como papel de aluminio...
EME
Eme utiliza un sombrero de Panamá en honor a Andrés Jiménez, el Jíbaro y planea reemplazar a Eva Green en la próxima película de James Bond.
¿El que se fue no hace falta?
Despedir el año siempre me ha dado un poquito de coraje. No le veo la jugada a llorar cuando dan las doce y romper a abrazar hipócritamente a la familia mientras se come uno doce uvas con to’ y pepas pa’ complacer a una tía. Pero volver a mi pueblo en esas fechas sí que me tripea, aunque este año no haya sido sino pa’ enterarme de mucha mierda.
Me fui pa’ casa de los viejos el mismo 31 en la tarde. La noche anterior fue muy rara. El sólido nos llamó a mí y a El Pillo como a la medianoche con un cuento extrañísimo de un deambulante que les tiró un truco y los hizo caminar desde la 18 hasta Dumbars... ellos dizque querían ver a Dávila 666 y le preguntaron al tipo dónde era Showtime, el hombre les tiró el pescao y se los llevó hasta Dumbars donde los dejó soleaos y a pié. Todavía no sé qué carajo les pasó, pero El Pillo y yo al otro día nos fumamos un gallo y nos fuimos a Plaza antes de irnos cada cual a su casa...
Despedí el año con mis viejos antes de encontrarme con Noel, un panita de la escuela al que se le murió su papá hace como dos meses. Noel era mi hermano, pero desde que nos graduamos no hemos hablado más de cuatro o cinco veces. No pude ir al entierro de su papá por estar trabajando y todavía cargo ese dolor –tengo dos grande regrets del 2006, ése y no haber ido a la última lucha del Invader- pero la cosa es que nos juntamos como a la una de la mañana en el pueblo y estuvimos hablando y fumando un rato. Ni él sabía que yo fumo ni yo sabía que él fuma. Pero cada cual sacó su pincho y compartimos. Así es con los panas de a verdura. No hay cráneo.
A las tres de la mañana me llamó Atabey. Me dijo que llevaba rato tratando de conseguirme, que me quiere mucho y que la disculpe por no habernos visto... quedamos en vernos el día de reyes por la noche. Dijo tener una sorpresa. Yo me quedé como bruto y Noel me tripeó... nos montamos en mi carro y nos fuimos a dar vueltas por el pueblo.
No había ya ni un alma en la plaza pública y decidimos bajarnos. Nos sentamos callados al lado del nacimiento tamaño real que adornaba el pueblo. Fumábamos allí como si estuviéramos en Amsterdam o algo así, sin ningún miedo. Atabey volvió a llamar, pero no contesté. Dos chamaquitas borrachas se nos juntaron y fumaron con nosotros. Eran de la escuela también, un poco menores que nosotros y aunque no eran amigas sabíamos quiénes eran. Ahí empezamos a reírnos y a vacilar. No me acuerdo cuándo me quedé solo. Desperté y eran las cinco de la mañana. Arranqué pa’ mi casa sin saber dónde estaba Noel ni las jevas. El cabrón se las había llevado a las dos, que hijo de puta.
Lo próximo que recuerdo es a mi viejo parado frente a mi cama con un niño jesús en los brazos. Me dijo que estaba en el asiento de atrás de mi carro. Él no sabía si reirse o qué... yo me dí la vuelta y le dije que no sabía nada. Al rato llegó mi tío diciendo que se habían robado el niño jesús del nacimiento de la plaza pública. Me hice el loco y esperé a que fuera muy tarde. Bajé al pueblo, me metí al nacimiento y lo devolví. Por ahí mismo me fuí pa Río Piedras sin decir nada... sólo podía pensar en ver a Atabey...
Decadencia Real
Hacía tiempo que no esperaba a los Reyes magos con tanto fervor. Luego de haberme robado sin saber cómo el niño Jesús del nacimiento en la plaza pública de mi pueblo en la despedida de año, sentía vergüenza de ir a mi casa así que lo dejé pa’ última hora.
El día cinco lo empecé más o menos igual que el 31. Un viaje a Plaza Las Américas con El Pillo. Debía comprar algo pa’ Atabey a quien se supone viera el día seis por la noche. Ese encuentro me traía con desvelos desde que hablamos la madrugada del día primero. Así que decidí comprarle un detallito.
Con un gallo en la cabeza nos fuimos a Plaza y pasamos una hora mirando carátulas de cds de salsa vieja. Creo que mi favorita está entre la de Bobby Valentín con una mujer simulando su bajo y una de la Típica 71 con una jeva en camisilla blanca haciendo un wet t shirt... después nos fuimos a la comuna y Chuka llamó. Cuando Chuka llama significa que quiere coger un notición con nosotros...
Dieron las siete de la noche y nosotros en el bacanal. El Pillo se regaló a sí mismo el nuevo cd de Tom Waits Orphans y con eso d fondo rompimos a fumar y fumar... y yo a bailar, bailar, bailar... nada como la voz desastroza del maestro Waits para mantener la nota melancólica de una fiesta como los reyes. Dí vueltas en la sala moviendo mis brazos con estilo, El Pillo tocaba su guitarra al aire y Chuka nos miraba y reía. Chuka siempre nos mira y ríe. Saqué una conguita que me regaló Atabey hace un tiempo y comencé a tocar un poco. Con los ojos cerrados y una nota cheverona como aquella uno jura que lo tiene todo... de repente estaba en una barra de mala muerte en Río Piedras, algo así como Los Compadres, con un par de congas sonando y en una esquina con un simiñoco de hombre orquesta Tom Waits cantando lo suyo. Ví al Pillo sonriendo y a Chuka y el Sólido agarrándose los culos al bailar...
Desperté mientras me daba un bañito. Hay pocas cosas que me dan más placer que tirarme un bañito polaco arrebatao... se siente la espumita del jabón rozar todo, la mierda es que casi siempre eso termina por parármelo y me jalo una puñeta. Eso hice justo antes de irme a casa de mis viejos escuchando OK Computer y pensando en mi regalo de reyes: vería a Atabey la noche siguiente.
Átame Atabey
A Atabey la concí una tarde en el tren urbano. Tan pronto la ví se me paró. Siempre he tenido ese problema, –o bendición todo depende a quién se le pregunte- cuando una mujer me gusta lo tengo parado cada segundo que estoy con ella. Era la primera vez que la veía subir a ese tren, el de las dos de la tarde, estoy seguro porque dos veces por semana lo cojo para venir de Santurce a Río Piedras. Es lo peor porque a esa hora en la estación Piñero suben un montón de policías a cambiar de turno. No bajan de cinco y todos tienen un guille cabrón. Musculositos, con las cejas afeitás y las mangas de la camisa apretás.
Cargan loncheritas con la comidita que de seguro le prepararon sus respectivas mujeres. Y entran como dueños del mundo. Rodean a la primera jeva que encuentran y con su fronte las hostigan. Toas las tarde me dan una ganas de pararme y meterle un puño al más pequeño, pero después me acuerdo de los palos que esos cabrones reparten a infelices como yo y me aguanto.
La cosa es que al ver a Atabey subir en la estación Hato Rey de inmediato pensé en eso y decidí sentarme a su lado. Eso sería muy sicópata. Un caco se me adelantó y lo odié, pero ella no le hizo caso. Él sa bajó en la misma estación en que suben los guardias y yo me moví más cerca de ella. Los polizones se le acercaron y se pararon tres frente a su cara, con los bichos apuntando a sus ojos. Sentí asco y desespero. No le veía la cara a la pobre mujer porque el culo de uno de ellos me la tapaba. Nunca fue tan largo el trayecto entre Piñero y Universidad.
Cuando se acercaba la parada me levanté y traté de mirarla. Me ubiqué al lado de un guardia que medía como seis pies y el tipo se movió detrás de mí. Casi me da un chino en la nuca mano... logré verla y ella estaba embelesá mirando directamente a los kalembos policiacos. Cambiaba el foco entre uno y otro como un abanico tirteao y se lamía los labios... No supe qué hacer cuando se abrió la puerta. Quise correr como quinceañera desesperada, pero la ví levantarse y mantuve la compostura. Ella salió y miró hacia atrás sonriendo los guardias se quedaron guillaos y yo le hablé mientras subíamos las escaleras eléctricas...
Le tiré un comentario burlándome de los guardias y ella se rió. Caminamos juntos hablando zanganerías hasta el merendero de Sociales. La invité a tomarse un refresquito y ella prefirió un jugo de frutas.
Pasamos toda la tarde hablando. Ella cortó sus clases y yo como no estudio pues hablé y hablé. Jamás me sentí mejor en mi vida. Verla sonreir me estrujaba el pecho como un papel de aluminio. Me invitó a su apartamento a ver una película de Almodóvar que aseguró me encantaría: Átame...
Estaba pensando en todo eso mientras caminaba a su casa. La cita era para escuchar música, fumar y decirme su gran sorpresa. No la veía desde la parranda esotérica, desde que me mandó al carajo. Me abrazó con ganas y me dió dos besos en el cachete izquierdo, yo moví un poco la cara a ver si cachaba un pedacito de boca, pero no.
Después de hablar mierda como si nada hubiera pasado, fumar bastante y escuchar un par de cd’s –desde Héctor Lavoe hasta Riky Martin- Atabey apagó el radio y me dijo que desde que la hipnotizaron en la parranda había descubierto el amor libre. Que el viejo cabrón aquel se la había llevado a su casa –que ella fue pa’ no perder su trabajo- y le había prestado unos libros. Yo temí lo peor. La imaginé mamándoselo al viejo y to’, pero ella me dijo que no había pasado nada de eso... y que nada de lo que me había contado era la gran sorpresa.
Acto seguido se quitó su falda y no tenía pantys. Se quitó también la camisa, se acostó en el sofá espatarrá y me dijo cómemela cabrón. Yo no pude más que llorar. De inmediato me tiré sobre ella y comencé a mamar... Después de venirse se tomó un vaso de agua, me besó y me dijo que tiene novio, que aún no ha chichao con él y que tenía que ponerme a mamar antes de tirárselo. Dijo que soy su mejor amigo y que debía ser el primero en hacerlo, que me fuera, que ella me llamaría, que nunca olvidaría cómo se sienten mis labios en su chocha... y que está loca porque yo conozca a su novio.
Sin darme tiempo a contestar me acompañó a la puerta. Me fuí, con dolor de bolas y el corazón estrujao como papel de aluminio...
EME
Eme utiliza un sombrero de Panamá en honor a Andrés Jiménez, el Jíbaro y planea reemplazar a Eva Green en la próxima película de James Bond.
Quinto Fragmento de Risa y Ridiculo en Rio Piedras - una novela en progreso
the gospel according to
Anónimo
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12/27/2006 01:39:00 p. m.
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Eme,
literatura,
Risa y Ridiculo en Río Piedras
3
observations
Fin de semana de locos
Después de una semana jodío llegó la navidad y el niñito chú con una canción de tristeza. No, nunca llamé a la puta pa’ curarme la lloraera por Atabey. Sí la llamé a ella y la cámara no es suya, me dijo que el fin de semana era pa’ la familia, pero que nos veríamos esta semana, así que en lo que llegaba ese encuentro me dediqué a descojonarme al son del tiple y en cuatro…
La mierda es que me acuerdo sólo de pedacitos. Es como si mirara estos días como un rollo de una película 8 milímetros, toa rayá y pequeña… me acuerdo que el viernes me fui con Chuka pa’su cueva y nos encontramos con una parranda política. La pobre Chuka nunca había visto una de esas pendejás donde una carrocita con guirnaldas carga a uno de esos mamaos y reparten bolsitas de dulces pa’ los nenes pobres. Chuka vive al lado de un caserío y se pasa diciéndome que si yo creo que Santa Rita es el Río Piedras negro, que el de ella es más negro todavía porque está a un paso de Carolina… pues por allí pasó un jodío poítico de estos, pero en vez de dulces tiraba bolas. Bolas por montones, de esas que venden en las tienditas de pueblo y en los supermercados, que tienen estrellitas y colores locos, yo con el arrebato sólo podía pensar en la pelota cuadrada que Kiko siempre le pidió al profesor Jirafales… no sé cuándo en medio de la parranda aumentaron las sirenas y un cojón de patrullas llegaron a rebuscar un carro al lado de la casa de Chuka, y había dos muertos podríos.
El sábado desperté en calzoncillos en el sofá de Chuka, en el piso estaba El Pillo, también en calzoncillos. Me levanté y fui al balcón a fumarme un gallo bajo el sol mañanero. Esa noche la misión era ver a Dávila 666… de repente El Sólido salió del cuarto de Chuka. Lo miré y el cabrón se rió, llevó sus manos a la cintura y empezó a acariciar el aire con chinos a lo Ron Jeremy, se pasaba la mano por la calvita y se mordía los labios, que cabrón baja nota. Adentro Chuka puso un cd de El Gallito de Manatí y Tavín Pumarejo, nunca el tiple sonó tan bonito como aquella mañana, yo sólo podía pensar en Atabey cuando me dí cuenta que había perdido la cámara con toas las fotos de la lluvia de bolas, puñeta… pero de repente ví al Sólido y Chuka haciéndose monerías en la cocina y hasta bailando un poquito con el Hígado y el Gallito…
Así pasamos to’ el día hasta que por la noche nos fuimos a Dávila. No sé cómo carajo pero me comí una chapa. Esa es la mejor nota de la vida, nunca olvidaré mi primera vez, pensé que sería la última… no sé si lo bueno es la nota o lo que viene después. La mezcla de la felicidad extrema con la mierda más apestosa cagada por este servidor, me llenaron de un orgullo cabrón. La cosa es que cuando llegó el Callejón ya mi mente estaba más que oscura, y dispuesta a la humillación así que me puse a brincar y bailar en una esquina creyéndome Eva Green, mientras El Pillo levantaba sus brazos con fuerza y Chuka y el Sólido se cogían de manos jurando que no los veía…
Del domingo no recuerdo nada. Todo se jodió el lunes cuando me levanté en casa de mis viejos en mi pueblo –ni me pregunten cómo llegué- y me enteré de que murió James Brown. Llamé a El Pillo de inmediato y no lo sabía. Me tocó darle la noticia. El Pillo nació el mismo día que James. Sé muy bien lo que es perder a un soulman querido, así que colgué el teléfono destrozao… fui al baño y solté la felicidad del hongo, respiré profundo, me metí a la ducha a enjabonarme en cuatro y canté I’m Proud.
EME
Eme utiliza un sombrero de Panamá en honor a Andrés Jiménez, el Jíbaro y planea reemplazar a Eva Green en la próxima película de James Bond.
Después de una semana jodío llegó la navidad y el niñito chú con una canción de tristeza. No, nunca llamé a la puta pa’ curarme la lloraera por Atabey. Sí la llamé a ella y la cámara no es suya, me dijo que el fin de semana era pa’ la familia, pero que nos veríamos esta semana, así que en lo que llegaba ese encuentro me dediqué a descojonarme al son del tiple y en cuatro…
La mierda es que me acuerdo sólo de pedacitos. Es como si mirara estos días como un rollo de una película 8 milímetros, toa rayá y pequeña… me acuerdo que el viernes me fui con Chuka pa’su cueva y nos encontramos con una parranda política. La pobre Chuka nunca había visto una de esas pendejás donde una carrocita con guirnaldas carga a uno de esos mamaos y reparten bolsitas de dulces pa’ los nenes pobres. Chuka vive al lado de un caserío y se pasa diciéndome que si yo creo que Santa Rita es el Río Piedras negro, que el de ella es más negro todavía porque está a un paso de Carolina… pues por allí pasó un jodío poítico de estos, pero en vez de dulces tiraba bolas. Bolas por montones, de esas que venden en las tienditas de pueblo y en los supermercados, que tienen estrellitas y colores locos, yo con el arrebato sólo podía pensar en la pelota cuadrada que Kiko siempre le pidió al profesor Jirafales… no sé cuándo en medio de la parranda aumentaron las sirenas y un cojón de patrullas llegaron a rebuscar un carro al lado de la casa de Chuka, y había dos muertos podríos.
El sábado desperté en calzoncillos en el sofá de Chuka, en el piso estaba El Pillo, también en calzoncillos. Me levanté y fui al balcón a fumarme un gallo bajo el sol mañanero. Esa noche la misión era ver a Dávila 666… de repente El Sólido salió del cuarto de Chuka. Lo miré y el cabrón se rió, llevó sus manos a la cintura y empezó a acariciar el aire con chinos a lo Ron Jeremy, se pasaba la mano por la calvita y se mordía los labios, que cabrón baja nota. Adentro Chuka puso un cd de El Gallito de Manatí y Tavín Pumarejo, nunca el tiple sonó tan bonito como aquella mañana, yo sólo podía pensar en Atabey cuando me dí cuenta que había perdido la cámara con toas las fotos de la lluvia de bolas, puñeta… pero de repente ví al Sólido y Chuka haciéndose monerías en la cocina y hasta bailando un poquito con el Hígado y el Gallito…
Así pasamos to’ el día hasta que por la noche nos fuimos a Dávila. No sé cómo carajo pero me comí una chapa. Esa es la mejor nota de la vida, nunca olvidaré mi primera vez, pensé que sería la última… no sé si lo bueno es la nota o lo que viene después. La mezcla de la felicidad extrema con la mierda más apestosa cagada por este servidor, me llenaron de un orgullo cabrón. La cosa es que cuando llegó el Callejón ya mi mente estaba más que oscura, y dispuesta a la humillación así que me puse a brincar y bailar en una esquina creyéndome Eva Green, mientras El Pillo levantaba sus brazos con fuerza y Chuka y el Sólido se cogían de manos jurando que no los veía…
Del domingo no recuerdo nada. Todo se jodió el lunes cuando me levanté en casa de mis viejos en mi pueblo –ni me pregunten cómo llegué- y me enteré de que murió James Brown. Llamé a El Pillo de inmediato y no lo sabía. Me tocó darle la noticia. El Pillo nació el mismo día que James. Sé muy bien lo que es perder a un soulman querido, así que colgué el teléfono destrozao… fui al baño y solté la felicidad del hongo, respiré profundo, me metí a la ducha a enjabonarme en cuatro y canté I’m Proud.
EME
Eme utiliza un sombrero de Panamá en honor a Andrés Jiménez, el Jíbaro y planea reemplazar a Eva Green en la próxima película de James Bond.
Cuarto Fragmento de Risa y Ridículo en Río Piedras - una novela en progreso
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Anónimo
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12/21/2006 08:11:00 p. m.
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Risa y Ridiculo en Río Piedras
1 observations

Na’…
Desde la parranda del otro día no he hecho otra cosa que fumar yerba, tomar café y leer a Gonzo. Siempre vuelvo a él cuando estoy badtripeao a ver si en alguna de sus páginas encuentro el ánimo pa’ llamar a una de estas tarjetas que El Bueno colecciona, pero nunca encuentro los cojones.
Es que yo y los prostíbulos nunca hemos cuadrao. Desde la primera vez que fui al Mirage en Arecibo la noche que cumplí 18 me dí cuenta que eso no es pa’mí. Al principio me tripeó un poco tener una mujer buenísima bailando en cuatro a tres centímetros de mi nariz manteniendo la posibilidad de un acercamiento. Recuerdo que de repente ocurrió y me sentí especial, juré ¡qué bueno estoy! porque ella me pegó su verija en el cachete. Yo cerré la boca con fuerza por perse y cuando se despegó mis panas sonreían orgullosos… a los diez segundos la ví hacerle lo mismo a un cabrón empericao y barbú que estaba a mi lado y ahí se rompió el encanto…
La cosa es que cada vez que badtripeo pienso en llamar a ver si un polvo con una puta me alivia, pero no… me quedó con ese sabocitor a cafecito y marihuanita, me jalo como siete pajas y me embeleso con las loqueras del Gonzo y con dos días de bacanal personal estoy back on track. Pero la parranda fue el sábado y hoy es jueves por la tarde y na’… a ver qué cuentan El Pillo y Chuka por la noche… será que llamo a Atabey pa’ver si la cámara que me encontré en el bolsillo es de ella…
EME
Eme utiliza un sombrero de Panamá en honor a Andrés Jiménez, el Jíbaro y planea reemplazar a Eva Green en la próxima película de James Bond.
Tercer Fragmento de Risa y Ridículo en Río Piedras - una novela en progreso
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Anónimo
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12/18/2006 02:16:00 p. m.
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Risa y Ridiculo en Río Piedras
0
observations
Nota del Editor. O algo: Antes de que devoren este nuevo relato de Eme, solo quería compartir el hecho de que este viernes pasado no hubo concierto nocturno. Quizás leyeron el blog o quizás el concierto se realizó mas temprano. He estado perdiendo mi lunes esperando por el fucking técnico de la Telefónica para que resuelvan el problema con mi línea de DSL.
Bueno y lo prometido es deuda. He aquí la tercera entrega de Eme.
Parranda Esotérica
Por alguna razón no me acabo de acostumbrar a las parrandas. No importa si son las parrandas secas de mi familia y su fobia al ron, o las albizuistas de los años de universitario ríopedrense. No sé. Hasta ahora mi mejor parranda la pasé fuera de la isla cuando me exilié del trabajo por dos años y un 31 de diciembre la reunión de cinco o seis puertorros fue suficiente para que cometiéramos la ridiculez de sacar tres panderos en el metro y alborotáramos la cabina entera… después uno de los boricuas se asustó dizque por el revolú que había en la calle y nos convenció de regresar a la casa. Todavía no entiendo por qué carajo le hice caso si desde que tengo memoria en mi barrio la despedida de año es un bacanal…
Bueno, pero a lo que vinimos. El sábado fui a una parranda en el Río Piedras blanco. Me invitó Atabey una jeva de la iupi que tengo chekeá hace tiempo, pero que ella no se entera. Jura que somos los más panas, pero yo le tengo unas ganas del carajo… la cosa es que fuimos a una urbanización en la calle Paraná, a una casa de tres pares de cojones, con una mesa de picadera que llenó mis necesidades más básicas: matar los munchies. Como no bebo, procuro arrabatarme aunque sea un poco antes de salir de casa, así sea para ir al seven…
La fiesta –porque no era una parranda exactamente- estaba chillin. Aparte de la comida, tenían puesto el cd nuevo del especial del banco popular, sea la madre de Víctor Manuell, pero pa’ adelante ésta es mi noche pensaba mientras bailaba con Atabey. Esa condená moviéndose como ella nada más puede. Cada vez que bailamos me hace pensar en las taínas meneándos en el batey en tetas y en taparrabos… Y me creo un esclavo ligándola desde un matorral mientras un español mamao trata de bailarla con su armadura sin saber que más tarde ella comería de mi gandinga y no de su bayoneta… pues estando así las cosas empecé a tirarme uno de mis pasitos pa hacerme el interesante. Ya lo he dicho antes, siempre bailo cuando me arrebato y bailo con estilo. Yo payaseando y Arabey sonriendo, mi corazón a cien y mis güebos a mil… y de repente la dueña de la casa saca un micrófono y pone un cd de Enrique Cárdenas:
-Gente muy buenas noches… buenas noches, quiero compartir con ustedes una experiencia esotérica. Les presento a Esmenegildo Puig, sobrino del dueño de la revista, colaborador estrella sobre temas esotéricos…
Todo el mundo abrió la boca, pero nadie dijo nada. El tipo se presentó de nuevo, dijo que es experto en misterios y yo mientras me comía unos chicharroncitos con cheese wiz, pensé que si tanto sabe de misterios por qué ostia no ha resuelto el de su calvicie. Me concentré demasiado en los chicharrones y no me dí cuenta cuando el cabrón cogió a Atabey para que fuera su víctima. Se puso a hipnotozarla, pero estoy seguro que lo que deseaba era tocarla… la carita de ella, ndito, era de susto. El tipo la mandó a cerrar los ojos y se puso a frotar sus manos, yo ni oía lo que decía el hijo de puta, sólo ví que le puso las manos en los hombros y se le torció la boca. Ella se fue un poco hacia atrás y el le agarró la nuca y la jaló más, ahí lo escuché decir que él no la estaba moviendo… La despertó y anunció un truco más intenso en el que lo ayudarían cuatro adolescentes. A mí los chicharrones me subieron hasta la garganta y se me atoró un peo entre las nalgas cuando ví las caras de aquellos tres potes de esperma comprimía y añejá de 15 años a punto de tocar a Atabey por la espalda y las piernas mientras el Rangel insistía en que no la estaba moviendo él… Sin pensarlo metí la mano en el plato de chesse wezz y le tiré un montón en la cara al tipo, cogí el cucharón de servir el anti pasto y brinqué desde donde estaba y le metí un cantazo en la frente a cada uno de aquellos cuatro pendejos. Jamás fui tan rápido en mi vida, le jalé el poco pelo al Rangel y le espeté el cabo del cucharón por el culo por encima del pantalón, él se retorció del dolor y yo me acomodé para evitar que Atabey se cayera. La senté en una silla y me quedé parado sólo en el medio de la sala…todo el mundo me miraba y yo sólo esperaba una reacción de Atabey… ella se paró y se me acercó, yo intenté besarla, pero ella me dijo al oído: cabrón me acabas de joder el trabajo, consigue pon para tu casa…
De inmediato corrí a las escaleras todavía con la mano llena de cheese wezz y bajé hasta la caseta del guardia del control de acceso. Le pedí una servilleta que el don me dio con cara de pescao en fricel… me limpié las manos y caminé hasta mi casa en el Río Piedras negro fumándome una changa que tenía en mi cartera. Cuando fui a sacar las llaves del bolsillo me encontré una cámara digital de fotos…
EME
ESTE RELATO CONTINUARÁ.
Eme utiliza un sombrero de Panamá en honor a Andrés Jiménez, el Jíbaro y planea reemplazar a Eva Green en la próxima película de James Bond.
Bueno y lo prometido es deuda. He aquí la tercera entrega de Eme.
Parranda Esotérica
Por alguna razón no me acabo de acostumbrar a las parrandas. No importa si son las parrandas secas de mi familia y su fobia al ron, o las albizuistas de los años de universitario ríopedrense. No sé. Hasta ahora mi mejor parranda la pasé fuera de la isla cuando me exilié del trabajo por dos años y un 31 de diciembre la reunión de cinco o seis puertorros fue suficiente para que cometiéramos la ridiculez de sacar tres panderos en el metro y alborotáramos la cabina entera… después uno de los boricuas se asustó dizque por el revolú que había en la calle y nos convenció de regresar a la casa. Todavía no entiendo por qué carajo le hice caso si desde que tengo memoria en mi barrio la despedida de año es un bacanal…
Bueno, pero a lo que vinimos. El sábado fui a una parranda en el Río Piedras blanco. Me invitó Atabey una jeva de la iupi que tengo chekeá hace tiempo, pero que ella no se entera. Jura que somos los más panas, pero yo le tengo unas ganas del carajo… la cosa es que fuimos a una urbanización en la calle Paraná, a una casa de tres pares de cojones, con una mesa de picadera que llenó mis necesidades más básicas: matar los munchies. Como no bebo, procuro arrabatarme aunque sea un poco antes de salir de casa, así sea para ir al seven…
La fiesta –porque no era una parranda exactamente- estaba chillin. Aparte de la comida, tenían puesto el cd nuevo del especial del banco popular, sea la madre de Víctor Manuell, pero pa’ adelante ésta es mi noche pensaba mientras bailaba con Atabey. Esa condená moviéndose como ella nada más puede. Cada vez que bailamos me hace pensar en las taínas meneándos en el batey en tetas y en taparrabos… Y me creo un esclavo ligándola desde un matorral mientras un español mamao trata de bailarla con su armadura sin saber que más tarde ella comería de mi gandinga y no de su bayoneta… pues estando así las cosas empecé a tirarme uno de mis pasitos pa hacerme el interesante. Ya lo he dicho antes, siempre bailo cuando me arrebato y bailo con estilo. Yo payaseando y Arabey sonriendo, mi corazón a cien y mis güebos a mil… y de repente la dueña de la casa saca un micrófono y pone un cd de Enrique Cárdenas:
-Gente muy buenas noches… buenas noches, quiero compartir con ustedes una experiencia esotérica. Les presento a Esmenegildo Puig, sobrino del dueño de la revista, colaborador estrella sobre temas esotéricos…
Todo el mundo abrió la boca, pero nadie dijo nada. El tipo se presentó de nuevo, dijo que es experto en misterios y yo mientras me comía unos chicharroncitos con cheese wiz, pensé que si tanto sabe de misterios por qué ostia no ha resuelto el de su calvicie. Me concentré demasiado en los chicharrones y no me dí cuenta cuando el cabrón cogió a Atabey para que fuera su víctima. Se puso a hipnotozarla, pero estoy seguro que lo que deseaba era tocarla… la carita de ella, ndito, era de susto. El tipo la mandó a cerrar los ojos y se puso a frotar sus manos, yo ni oía lo que decía el hijo de puta, sólo ví que le puso las manos en los hombros y se le torció la boca. Ella se fue un poco hacia atrás y el le agarró la nuca y la jaló más, ahí lo escuché decir que él no la estaba moviendo… La despertó y anunció un truco más intenso en el que lo ayudarían cuatro adolescentes. A mí los chicharrones me subieron hasta la garganta y se me atoró un peo entre las nalgas cuando ví las caras de aquellos tres potes de esperma comprimía y añejá de 15 años a punto de tocar a Atabey por la espalda y las piernas mientras el Rangel insistía en que no la estaba moviendo él… Sin pensarlo metí la mano en el plato de chesse wezz y le tiré un montón en la cara al tipo, cogí el cucharón de servir el anti pasto y brinqué desde donde estaba y le metí un cantazo en la frente a cada uno de aquellos cuatro pendejos. Jamás fui tan rápido en mi vida, le jalé el poco pelo al Rangel y le espeté el cabo del cucharón por el culo por encima del pantalón, él se retorció del dolor y yo me acomodé para evitar que Atabey se cayera. La senté en una silla y me quedé parado sólo en el medio de la sala…todo el mundo me miraba y yo sólo esperaba una reacción de Atabey… ella se paró y se me acercó, yo intenté besarla, pero ella me dijo al oído: cabrón me acabas de joder el trabajo, consigue pon para tu casa…
De inmediato corrí a las escaleras todavía con la mano llena de cheese wezz y bajé hasta la caseta del guardia del control de acceso. Le pedí una servilleta que el don me dio con cara de pescao en fricel… me limpié las manos y caminé hasta mi casa en el Río Piedras negro fumándome una changa que tenía en mi cartera. Cuando fui a sacar las llaves del bolsillo me encontré una cámara digital de fotos…
EME
ESTE RELATO CONTINUARÁ.
Eme utiliza un sombrero de Panamá en honor a Andrés Jiménez, el Jíbaro y planea reemplazar a Eva Green en la próxima película de James Bond.
Segundo Fragmento de Risa y Ridículo en Río Piedras - una novela en progreso
the gospel according to
Anónimo
at
12/14/2006 04:07:00 p. m.
Labels:
Eme,
literatura,
Risa y Ridiculo en Río Piedras
4
observations
Y aqui estamos con la segunda entrega de Eme a la Maison Morituri. Enyoyen!
Llegó la navidad
Ayer llegué a mi apartamento y había dos pascuas. No sé de dónde carajo salieron, pero allí estaban en la mesa mientras el Pillo se fumaba un gallo con Chuka. Yo que venía de badtripear porque mataron a Papo la Muerte no tuve otro remedio que unirme al dúo sin preguntar.
Un par de cachás después me puse a bailar en la sala, mi roomate tenía puesto un cd extraño –Exuma creo que se llama- la cosa es que me dio con bailar sin parar. Siempre bailo cuando me arrebato… pero anoche la noche estaba más loca que de costumbre.
Bailaba, pero no dejaba de pensar en el tipo muerto por una inyección y tampoco me podía sacar de la mente a Chuíto, un don de mi barrio en mi pueblo. La semana pasada el tipo no aguantó más que su ex mujer no le dejara ver sus hijos. Se quitó la correa, se recostó de la verja de su casa, pasó la correa entre las rejas que no miden más de cuatro pies, metió su cabeza entre la correa y las rejas, apretó la hevilla y se dejó caer. Lo encontraron todavía calientito… pero muerto. Tan muerto como debía estar Papo ya a las doce de la noche cuando yo pensaba eso.
A todas éstas la sala de mi casa se me parecía a un pequeño bacanal. Había llegado otro pana que se cree Ron Jeremy, el Pillo y Chuka seguían fumando, esos cabrones no paran, pero tampoco se paran a bailar por eso de repente me metí a bañar, intenté hacerme una puñeta pa’ despejarme, pero sólo veía las caras de Papo y Chuíto… me acosté y de repente caminaba frente al teatro de la UPR y par de gente miraba pa’ arriba. ¡Dos estudiantes colgaban del balcón haciendo un performance contra la pena de muerte! ¡Había más en generales y en sociales! La gente del Taller Cé cantaba en las escaleras frente a la Torre… y los de Teatro Breve querían ahorcarse también, pero en un quicki…
Me desperté atribulao y con una seca endemoniá. Me serví un dron de agua y me senté a ver Dawson’s Creek… mi tío llamó pa’ decirme que me había guardao una camisa del entierro de Chuíto, tenía la foto de él sobre un montón de carátulas de Héctor Lavoe. Engaché y me acosté en el sofá. En la mesa están todavías las pascuas.
EME
Eme utiliza un sombrero de Panamá en honor a Andrés Jiménez, el Jíbaro y planea reemplazar a Eva Green en la próxima película de James Bond.
Llegó la navidad
Ayer llegué a mi apartamento y había dos pascuas. No sé de dónde carajo salieron, pero allí estaban en la mesa mientras el Pillo se fumaba un gallo con Chuka. Yo que venía de badtripear porque mataron a Papo la Muerte no tuve otro remedio que unirme al dúo sin preguntar.
Un par de cachás después me puse a bailar en la sala, mi roomate tenía puesto un cd extraño –Exuma creo que se llama- la cosa es que me dio con bailar sin parar. Siempre bailo cuando me arrebato… pero anoche la noche estaba más loca que de costumbre.
Bailaba, pero no dejaba de pensar en el tipo muerto por una inyección y tampoco me podía sacar de la mente a Chuíto, un don de mi barrio en mi pueblo. La semana pasada el tipo no aguantó más que su ex mujer no le dejara ver sus hijos. Se quitó la correa, se recostó de la verja de su casa, pasó la correa entre las rejas que no miden más de cuatro pies, metió su cabeza entre la correa y las rejas, apretó la hevilla y se dejó caer. Lo encontraron todavía calientito… pero muerto. Tan muerto como debía estar Papo ya a las doce de la noche cuando yo pensaba eso.
A todas éstas la sala de mi casa se me parecía a un pequeño bacanal. Había llegado otro pana que se cree Ron Jeremy, el Pillo y Chuka seguían fumando, esos cabrones no paran, pero tampoco se paran a bailar por eso de repente me metí a bañar, intenté hacerme una puñeta pa’ despejarme, pero sólo veía las caras de Papo y Chuíto… me acosté y de repente caminaba frente al teatro de la UPR y par de gente miraba pa’ arriba. ¡Dos estudiantes colgaban del balcón haciendo un performance contra la pena de muerte! ¡Había más en generales y en sociales! La gente del Taller Cé cantaba en las escaleras frente a la Torre… y los de Teatro Breve querían ahorcarse también, pero en un quicki…
Me desperté atribulao y con una seca endemoniá. Me serví un dron de agua y me senté a ver Dawson’s Creek… mi tío llamó pa’ decirme que me había guardao una camisa del entierro de Chuíto, tenía la foto de él sobre un montón de carátulas de Héctor Lavoe. Engaché y me acosté en el sofá. En la mesa están todavías las pascuas.
EME
Eme utiliza un sombrero de Panamá en honor a Andrés Jiménez, el Jíbaro y planea reemplazar a Eva Green en la próxima película de James Bond.
Fragmento de Risa y Ridículo en Río Piedras, una novela en progreso
the gospel according to
Anónimo
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11/22/2006 03:52:00 p. m.
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Eme,
literatura,
Risa y Ridiculo en Río Piedras
2
observations
Bueno y como siempre es la costumbre en la Maison Morituri, siempre auspiciamos el talento local. Esta vez le damos rienda suelta a Eme. Aquí les traigo una crónica de un evento sucedido apenas hace alguunas horas. Comentarios y lloriqueos, al fondo por favor.
Regaño a un copiloto rebelde
Eme
Siempre he pensado que uno puede decir mucho sobre una persona por la gorra que usa. Algo así como dime qué gorra usas, y te diré quién eres… Por ejemplo, un cabrón que se ponga una gorra de los Gators de la Universidad de Florida, puede ser un guaynabito penepé; un mamao con el Ché en la cabeza puede ser un fupista o un fan de Usher; alguien con una boina de la bandera de Puerto Rico es cocolo y punto.
Hoy me comía un plato de arroz y habichuelas en la cocina de mi trabajo cuando de repente sentí el reflejo de una gorra pasar. Un productor radial -un tipo con mucha presencia- iba sermoneando a un diminuto periodista, quien cabizbajo intentaba alardear de macho. Pero a pesar de su pequeñez bravía era aplastado por el discurso magisterial del productor:
-Te sientas ahí y la próxima vez que tengas un problema con alguien habla con él. Yo no soy mensajero de nadie…
-No, que lo voy a esperar porque yo soy prensa…
-Tú, eres prensa, a mí me importa un carajo. Yo lo voy a llamar, pero tú te quedas ahí sentao tranquilo… ¡y no te muevas!…
-Voy a esperar 15 minutos…
-Vengo ahora, no te muevas… te me quedas ahí sentao…
No le ví la cara al presunto periodista de gorra reconocida, pero era él definitivamente. Fiel a la Gorra de cuero trataba de parecer grande y bravucón, mas era obvio que le temblaba la voz. Parecía estar en un Callejón, en la oscuridad… No pude evitar voltearme cuando lo sentí salir de la cocina, ni cinco minutos después del pasme. Tampoco ví su cara, pero sí confirmé la gorrita. Y me acordé de Police Academy, de la barra bugarrona donde un montón de machos con bigotes tipo Tito Rojas bailaban tango y espadeaban, usando unas gorras de cuero negro de vicera corta, tipo marinero. Y el periodista vilipendiado me pareció un ex – Copiloto de Oro del Tío Nobel, que rebelde pintó su gorra de negro… ya tú sae, dime qué gorra usas y te diré quién eres.
Eme utiliza un sombrero de Panamá en honor a Andrés Jiménez, el Jíbaro y planea reemplazar a Eva Green en la próxima película de James Bond.
Regaño a un copiloto rebelde
Eme
Siempre he pensado que uno puede decir mucho sobre una persona por la gorra que usa. Algo así como dime qué gorra usas, y te diré quién eres… Por ejemplo, un cabrón que se ponga una gorra de los Gators de la Universidad de Florida, puede ser un guaynabito penepé; un mamao con el Ché en la cabeza puede ser un fupista o un fan de Usher; alguien con una boina de la bandera de Puerto Rico es cocolo y punto.
Hoy me comía un plato de arroz y habichuelas en la cocina de mi trabajo cuando de repente sentí el reflejo de una gorra pasar. Un productor radial -un tipo con mucha presencia- iba sermoneando a un diminuto periodista, quien cabizbajo intentaba alardear de macho. Pero a pesar de su pequeñez bravía era aplastado por el discurso magisterial del productor:
-Te sientas ahí y la próxima vez que tengas un problema con alguien habla con él. Yo no soy mensajero de nadie…
-No, que lo voy a esperar porque yo soy prensa…
-Tú, eres prensa, a mí me importa un carajo. Yo lo voy a llamar, pero tú te quedas ahí sentao tranquilo… ¡y no te muevas!…
-Voy a esperar 15 minutos…
-Vengo ahora, no te muevas… te me quedas ahí sentao…
No le ví la cara al presunto periodista de gorra reconocida, pero era él definitivamente. Fiel a la Gorra de cuero trataba de parecer grande y bravucón, mas era obvio que le temblaba la voz. Parecía estar en un Callejón, en la oscuridad… No pude evitar voltearme cuando lo sentí salir de la cocina, ni cinco minutos después del pasme. Tampoco ví su cara, pero sí confirmé la gorrita. Y me acordé de Police Academy, de la barra bugarrona donde un montón de machos con bigotes tipo Tito Rojas bailaban tango y espadeaban, usando unas gorras de cuero negro de vicera corta, tipo marinero. Y el periodista vilipendiado me pareció un ex – Copiloto de Oro del Tío Nobel, que rebelde pintó su gorra de negro… ya tú sae, dime qué gorra usas y te diré quién eres.
Eme utiliza un sombrero de Panamá en honor a Andrés Jiménez, el Jíbaro y planea reemplazar a Eva Green en la próxima película de James Bond.
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